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lunes, octubre 31, 2016

Investidura

Escuché un rato el debate de investidura, aunque a la tercera pierde mucho el clímax, pero al oír a Pablo Iglesias enseguida caí en cuenta de que estábamos ante una especie de escena del hijo pródigo, porque salió Rajoy, después de una lluvia de improperios, como si hubiera oído caer la lluvia y trató a este empollón con coleta como a un hijo descarriado, el hijo pródigo al que hay que hay advertirle que nunca se tiene toda la razón y que el tiempo le hará cambiar. Era entrañable ver a Mariano sin entrar al trapo, porque eso descoloca mucho, y el oponente no sabe bien que hacer. Aunque más que ira contra el padre, aquello era una riña de hermanos, donde Iglesias tiró a muerte contra Hernando, muy serio tras sus gafas de pasta azul, que le dan un aire de hermano Marx, quien parecía el hijo atormentado, preso de culpas inconfesables, que escribe una tortuosa carta al padre diciendo que toda su vida ha estado contra él, pero que ahora, por el bien de la familia, se ve obligado  a apoyarle. A Mariano todo esto parecía traerle un tanto al pairo, pues ha desarrollado una resistencia coriácea. Este hombre tiene un  lado admirable. En estos meses se le han dedicado todo tipo de insultos, se le ha tratado de indecente, ha sido  agredido en la calle sin que aprovechara para sacar tajada de ello, su pueblo le ha nombrado persona non grata a pesar de que no ha linchado a nadie, y él sigue en la brecha,  incluso ha dicho que está ilusionado. Hasta Rivera, al que logró convencer a duras penas y se  prestó a ayudarle, dijo que le vigilaría de cerca, a ver qué hace, como el heredero que sospecha de un padre disoluto. Se ve que este hijo no le hace tanta gracia como el de la coleta, por el que siente una debilidad especial. Es lo que suele pasar con los más cercanos, atónitos cuando se mata un cordero para el pródigo que vuelve al redil.  Desde la tribuna,  ebrio ya de su propio verbo, aplaudido como un tribuno de la plebe, el hijo descarriado  ha dicho que los delincuentes están dentro del Congreso y no fuera y ha mirado expectante al banco azul, pero el candidato le ha mirado por encima de las gafas sin inmutarse,   como acostumbra.
(Publicado Diario de Navarra 31/X)

lunes, agosto 22, 2016

Veinticinco


 La última humorada de este largo verano de bloqueo político, un esperpento al que el país ha asistido con cierta displicencia, es que de no prosperar la investidura de Rajoy, las terceras elecciones podrían celebrarse el 25 de diciembre.  Esto es un auténtico tour de force que se suma a las presiones  de todo orden que no sabemos si Sánchez va ser capaz de soportar, para que franquee de una vez el paso a un  gobierno en minoría, lo que sería costoso para su ego, pero le ofrecería al menos alguien  al que poder por fin  oponerse. El infierno de Dante era un lugar en que nada se conectaba con nada, lo que daba mucho vértigo; un  lugar fuera de la lógica y la causalidad de las cosa, que es  lo que nos permite situarnos en el mundo y eso es lo que le está pasando al PSOE con su  decisión de lograr a la vez tres cosas incompatibles: no  permitir gobernar a Rajoy, no querer nuevas elecciones y no poder cerrar un pacto a lo Frankenstein, como bautizó Rubalcaba a una amalgama con Podemos y los nacionalismos. Un imposible infernal. Puede que la intención de Sánchez sea facilitar al final el gobierno, pero haciéndose antes con la cabeza de Rajoy como trofeo y coartada, pero éste no parece estar por la labor. No en vano ha ganado las tres últimas elecciones y ganaría las siguientes, las de la broma del  25 de diciembre, llegado el caso. En realidad, lo que el país está demandando son  respuestas claras a cosas que no se arreglan solas, como el reto independentista del parlamento catalán, y se echa mucho en falta que el constitucionalismo, en vez de dedicarse a maniobras y cálculos,  no sume fuerzas y razones de una vez. Aquí, lo inédito sería una política laica  que saltase por encima de los grandes tabúes y que lograse acuerdos entre distintos, y no jugar a enrocarse.  Un poco de   lógica, de esa que faltaba en el infierno dantesco. “Queremos una reforma valiente”, ha dicho Cs, dispuesto a hacer valer sus condiciones, una vez que  el PSOE les ha cedido gratis todo el campo de juego  y se ha ausentado hasta nuevo aviso.

(Publicado hoy Diario de Navarra.)