Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sanchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sanchez. Mostrar todas las entradas
lunes, agosto 22, 2016
Veinticinco
La última humorada de este largo verano de bloqueo político, un esperpento al que el país ha asistido con cierta displicencia, es que de no prosperar la investidura de Rajoy, las terceras elecciones podrían celebrarse el 25 de diciembre. Esto es un auténtico tour de force que se suma a las presiones de todo orden que no sabemos si Sánchez va ser capaz de soportar, para que franquee de una vez el paso a un gobierno en minoría, lo que sería costoso para su ego, pero le ofrecería al menos alguien al que poder por fin oponerse. El infierno de Dante era un lugar en que nada se conectaba con nada, lo que daba mucho vértigo; un lugar fuera de la lógica y la causalidad de las cosa, que es lo que nos permite situarnos en el mundo y eso es lo que le está pasando al PSOE con su decisión de lograr a la vez tres cosas incompatibles: no permitir gobernar a Rajoy, no querer nuevas elecciones y no poder cerrar un pacto a lo Frankenstein, como bautizó Rubalcaba a una amalgama con Podemos y los nacionalismos. Un imposible infernal. Puede que la intención de Sánchez sea facilitar al final el gobierno, pero haciéndose antes con la cabeza de Rajoy como trofeo y coartada, pero éste no parece estar por la labor. No en vano ha ganado las tres últimas elecciones y ganaría las siguientes, las de la broma del 25 de diciembre, llegado el caso. En realidad, lo que el país está demandando son respuestas claras a cosas que no se arreglan solas, como el reto independentista del parlamento catalán, y se echa mucho en falta que el constitucionalismo, en vez de dedicarse a maniobras y cálculos, no sume fuerzas y razones de una vez. Aquí, lo inédito sería una política laica que saltase por encima de los grandes tabúes y que lograse acuerdos entre distintos, y no jugar a enrocarse. Un poco de lógica, de esa que faltaba en el infierno dantesco. “Queremos una reforma valiente”, ha dicho Cs, dispuesto a hacer valer sus condiciones, una vez que el PSOE les ha cedido gratis todo el campo de juego y se ha ausentado hasta nuevo aviso.
(Publicado hoy Diario de Navarra.)
lunes, enero 19, 2015
GPS
En su reciente viaje por EEUU Pedro Sánchez, líder del Psoe, se ha perdido. Parece que salió a la hora camino de la Universidad de Fairfax, en Virginia, donde iba a mantener un encuentro con los alumnos, y donde le esperaban también el rector y el embajador de España, pero Sánchez y su séquito debieron confundirse y después de una hora, los que le esperaban dieron el acto por concluido. “Espero que el señor Sánchez dirija un país mejor que lo que maneja el GPS”, disparó el rector en su twitter, molesto con el esquinazo de Sánchez. Puede que él no tenga culpa alguna, pero estos detalles en política son vitales. Young Sánchez, que es como le apodan algunos, como aquel boxeador que aspiraba en vano a llegar a lo más alto en una novela de Aldecoa, parece siempre un hombre razonable, bien peinado, sin coleta, que viste con pantalón pitillo, camisa lisa sin corbata y americana entallada, tipo comentarista deportivo. Pensarán que describir su atuendo es una frivolidad, pero eso es que no han leído a Trapiello que hace poco explicó que la contienda política que nos espera el 2015 –locales, catalanas, generales, la gota malaya- es en parte una cuestión de vestimentas o, como dice él, de indumento. Parece que el líder de Podemos, por ejemplo, ya ha acusado a los socialistas de estar copiándole la camisa, y estos de hacer lo mismo con el programa, y nos remontaríamos a tiempos de las chaquetas de pana para explicar la importancia de la imagen, que se confunde cada vez más con la sustancia de la política. Sánchez, en realidad, ha sido víctima de una metáfora, como otros de un micrófono abierto. ¿Cómo guiar un país si no es capaz de llegar a una cita? En realidad, dirigir un país se parece mucho a la función de un GPS, como bien explicó Savater hace tiempo, al decir que el papel que él quería en UPyD, era ser GPS y no mapa. Lo importante para usar el GPS es saber dónde se quiere ir, marcar el objetivo. Luego vendrán los avatares de la carretera, los detalles, pero tener un destino y no dar vueltas alrededor de Fairfax, es una ventaja. Política de GPS, no solo de mapa, es lo se necesita en este momento, y no solo de Sánchez.
(Publicado DN 19-I)
(Publicado DN 19-I)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

