La parte de la izquierda que ya se bajó del coche oficial está justamente escandalizada con este gobierno de Sánchez, que sigue un hilo conductor muy reconocible, desde la tesis doctoral hasta el grosero intento de quitarse a los jueces del medio. Pero dentro del partido nadie chista. O casi. Entre los detractores ilustres destaca Cesar Antonio Molina, CAM, fino poeta, ex ministro de Zapatero, ex director del Cervantes, además de notable articulista que acaba de publicar un demoledor “yo acuso” contra este gobierno -no es la primera vez- haciéndole grandes reproches, sin duda justos, desde el desprecio a la verdad o su utilización de la guerra civil, hasta su indecencia con Bildu. Sin embargo, hasta ahora la crítica es algo inútil, porque al otro lado no hay nadie. Están en otra cosa. Cuando se reprocha algo es porque se espera que el otro atienda a razones y vuelva al buen camino, para hacerle ver que no puede decir hoy frío y mañana caliente sin cambiar de cara, o sin que por lo menos se sonroje y prometa no volver a las andadas. Para que conteste con razones. Nada de esto ha ocurrido con este gobierno, al cual es imposible avergonzar de nada, todo le trae al pairo y debe jugar en otra liga, en un mundo de apariencias y mensajes calculados, y aunque se le coja en falta no se inmuta porque está más allá de los argumentos y, lo que es peor, de los hechos, si estos le estropean la propaganda. Es un gobierno que cuando llevábamos un número insoportable de muertos se jactaba de haber salvado miles de vidas. Criticarlo es como comunicarse con un ciego mediante el sistema de banderas, ha escrito Félix Ovejero, tal vez el pensador más brillante de una izquierda racional y cosmopolita, una izquierda que ya pasó a mejor vida. Ante un gobierno así, ha dicho Ovejero, es inútil seguir escribiendo artículos llenos de quejas y lamentos y llamadas a la cordura. No cabe hacerle ese honor del reproche, dice, defraudado. Pero el poeta CAM insiste en hacerle los honores, y puede que pronto ya no parezca un profeta que predica en el desierto.
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viernes, noviembre 20, 2020
lunes, mayo 19, 2014
Glamur
Cesar Antonio Molina (CAM), antiguo ministro de Cultura, ha publicado un libro dedicado a las relaciones siempre tensas entre el poder y los intelectuales: “La caza de los intelectuales”, de cuya presentación se ha resaltado una frase con muy mala leche, propia de esos mensajes envenenados que se dedican entre sí los políticos, a menudo los del mismo partido, y ha dicho que Zapatero, al dimitirle, le explicó que necesitaba una chica joven y más glamur, algo que en esta campaña europea, con una candidata que se presenta como campeona de las mujeres, no deja de tener su cosa. En realidad Molina, quien fue ya un director del Cervantes eficaz y un ministro muy activo, le debe a Zapatero haberse convertido en un escritor prolífico desde que su carrera política naufragó, y ahora se le escucha decir cosas certeras, entre ellas algo que parece cada vez mas obvio, que la ignorancia nos llevará a la miseria como la falta de lluvia conduce al desierto. Sin interés por la cultura, como dice CAM, se van desertizando zonas que son invadidas por el puro espectáculo. La falta de cultura nos hace manipulables y sin recursos, creyentes de cualquier tontería, planos como una tabla de planchar. La cultura es la mejor manera de salir adelante y mejorar como país. Pero más allá de esto, en realidad la cultura es una necesidad egoísta. Antes de este libro sobre los intelectuales, CAM escribió “Lugares donde se calma el dolor”, en el que habla sobre lugares donde encuentra la serenidad, casi siempre ligaos a poetas o referencias a lo que ha visto y leído. La cultura no es la salvación, pero sí una forma inteligente de estar en el mundo, de disminuir el dolor de la existencia, de plantar cara a la muerte, lejos de la huida y la pura distracción del existir. Puede que siempre haya faltado interés en ella, pero esta falta de prestigio social de la cultura es algo nuevo y peligroso. CAM cuenta que un día le recriminaron por un discurso en la campaña. Nada de citas ni de referencias históricas, le dijeron. No conviene manifestar un mayor conocimiento que los presentes. En realidad querer elevar el listón es antipopular, dice. Que vienen los bárbaros.
(Publicado en DN 12 mayo)
(Publicado en DN 12 mayo)
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