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jueves, enero 30, 2020
En Salamanca
El próximo día 12 de febrero, a las 8, estaré con los Amigos de Unamuno en la Sala de la Palabra del Liceo de Salamanca para hablar de "Unamuno escritor de diarios", y de paso de mi Diario de Hendaya.
viernes, noviembre 08, 2019
Ocata
jueves, septiembre 26, 2019
Voces de lejos
Han encontrado una grabación con la voz de
Frida Kahlo, esa pintora que se autorretrató tantas veces con flores en la
cabeza, con cara de luna redonda y seria o con largas trenzas, a veces con el corazón
abierto, fuera del cuerpo, como si hubiera escapado; autora de una obra que todavía nos deslumbra -quizás ahora más incluso que antes- y que está llena de color e indigenismo
mexicano; una mujer que se sobrepuso a la polio y a tremendos dolores de espalda y que fue
también la mujer de Diego Rivera -o éste de ella- el gran muralista mexicano; una pareja que
son por sí una novela, que juntan arte, política y primer feminismo, amigos y protectores de aquel Trotsky refugiado en
Coyoacán huyendo de Stalin, quien lo
borró a conciencia de las fotos de la revolución –una especie de fake de aquellos tiempos,
para cambiar la historia- y quería
borrarlo también del mapa, y lo consiguió gracias Ramón Mercader, el obediente comunista español que le
clavó un piolet en la cabeza, quizás el asesinato más surrealista del siglo. En
el corte de radio que se ha rescatado en México Frida habla de Diego, de quien
dice que es un niño grande, lo que cuadra con la imagen de bebé gordo e
imponente que tenemos de él, y alaba sus manos sensibles como antenas que lo
perciben todo, con las que pinta, y dice con ternura que quisiera tenerlo en
brazos como un niño recién nacido. Son palabras de amor dichas con voz firme y
clara, un poco afectada, como quien
recita un poema; una voz que, como ocurre con esas voces de quien no conocemos,
la de alguien que nos acompaña en la radio durante años, por ejemplo, no se corresponde luego con la imagen de quien las ha pronunciado,
como si fuera de otra persona, como si estuviera equivocada. Quizás la voz sea lo más
nuestro y contenga nuestro espíritu, como creían algunas tribus primitivas, y sea lo que nos exprese
mejor, más incluso que la imagen, no en vano oír la voz de quien se ha ido impresiona más
que verlo en una foto o un retrato. "La
voz es una cosa viva", he oído de pronto decir a Unamuno, cuya voz he
encontrado de pronto en una de sus escasas grabaciones diciendo, en uno de esos juegos verbales que tanto le gustaban, que "hay que aprender a
leer con los oídos la palabra viva", y más adelante ha recordado a Jesús, que no escribió
nada, como Sócrates. “Rechazo al hombre que habla como un libro”, clama la voz
metálica y lejana de Unamuno desde ultratumba, “prefiero los libros que hablan como hombres”.
viernes, mayo 10, 2019
Presentación
Ayer, en la presentación de Diario de Hendaya en la Biblioteca conté la historia de Takashi Sasaki, un hombre que se negó a evacuar su casa tras el desastre nuclear Fukushima de 2011. Sasaki vivía con su madre y su mujer enferma en un pueblo que fue declarado zona devastada, pero alegó que, como lector de Unamuno, sabía distinguir entre biología y biografía, es decir, que más allá de la pura conservación de la vida importa más la historia que construimos. Somos un recorrido, una circunstancia, unas huellas reconocibles. No se puede imponer la biología, podemos decir, a costa de la vida. “La biografía es a la biología”, decía Unamuno, “lo que la geografía a la geología”. Todas las presiones que tuvieron que soportar y cómo vivieron en aquel lugar del que todo el mundo había huido es lo que cuenta Sasaki en un diario que escribió titulado “Fukushima, vivir el desastre”. Sasaki, que murió no hace mucho, fue un hispanista y un gran amante de Unamuno, sobre el que había escrito, pero su principal legado es su sencillo diario, o tal vez el gesto de no dejar su casa, pues a veces un gesto dice más que las palabras. Empeñados en alargar la biología aun a costa de la biografía, Sasaki nos muestra que es la textura y la intensidad de la vida lo importante y que basta con escribir un diario para poder soportar incluso un tsunami.
jueves, marzo 21, 2019
Diario de Hendaya, ya en librerías
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| Pedro Charro. "Diario de Hendaya." Editorial Ken |
DIARIO DE HENDAYA
Tras los pasos de Unamuno
En los largos días que Unamuno pasa en el exilio de Hendaya piensa en un libro que se titule “Los días de Hendaya”, que sería un ensayo de muchas cosas: “nada de política, sino poesía, descripciones, filosofía, religión y hasta mística” dice Unamuno, quien no escribirá el libro, aunque en Hendaya no pare de escribir. En la estela de este libro no escrito, el autor de estos otros días de Hendaya sigue los pasos de Unamuno y escribe un Diario que tiene algo de todo eso: modesta poesía, descripción, y hasta un poco de mística, además de autobiografía y hasta novela, no en vano para don Miguel eran lo mismo: palabras lanzadas a todos los vientos. Durante el ciclo de un año, entre dos Pascuas, el autor de este Diario ve los mismos paisajes de aquel exiliado, recorre los mismos caminos, mira al otro lado del Bidasoa, pisa la tierra y contempla el mar y a veces ve pasar una sombra y siente que el mundo se va a acabar, hasta que al final de estos días de Hendaya le alcanza una revelación.
miércoles, enero 16, 2019
Fukushima
Junto a Fukushima, donde seguía viviendo, ha muerto Takashi Sasaki, un hombre que se negó a evacuar su casa tras el desastre de aquel tsunami de 2011 que arrastró las barcos tierra adentro y devastó la ciudad y los pueblos costeros, dejando un paisaje de guerra nuclear. Sasaki vivía con su madre y su mujer en un pueblo que fue declarado zona devastada, pese a lo cual se negó a irse, alegando que, como lector de Unamuno, sabía distinguir entre biología y biografía, es decir, que frente a la pura conservación de la vida biológica, importa más la historia que construimos, los vínculos que creamos con las cosas y con los demás, sin los que no somos en realidad nada. Somos un recorrido, una circunstancia, unas huellas reconocibles. No se puede imponer la biología, podemos decir, a costa de la vida. "La biografía es a la biología", decía Unamuno, "lo que la geografía a la geología". Todo esto debió pensar Sasaki, o es lo que vio en el rostro de su madre anciana y de su mujer enferma, que no querían dejar su casa para ir a un refugio del que ya no podrían volver. Así que resistieron todas las presiones y toda la burocracia bienintencionada para hacerles marchar, y esto es lo que cuenta Sasaki en un diario que escribió titulado “Fukushima, vivir el desastre”, que relata los meses posteriores al tsunami, la vida precaria que se abrió paso tras aquella destrucción. Pese a la buena imagen que tenemos de Japón, Sasaki lo describe en su diario como un país donde lo colectivo se impone al individuo, donde un hombre no es nada frente a la masa, lo que nos hace pensar también en la inmensa y obediente China y en el impenetrable oriente. Sasaki fue un hispanista y un gran amante de Unamuno, al que había estudiado y traducido, pero su principal legado es su sencillo diario, o tal vez el gesto de no dejar su casa, pues a veces un gesto dice más que las palabras. Empeñados en alargar la biología aun a costa de la biografía, Sasaki nos muestra que es la textura y la intensidad de la vida lo importante y que basta con escribir un diario, un empeño oportuno a comienzo de año, para poder soportar incluso un tsunami.
lunes, diciembre 17, 2018
En Biriatou
I
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| Iglesia de Biriatou |
II
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| El escritor Jorge Semprún |
jueves, enero 04, 2018
Cuaderno de Hendaya (24)
3 Enero. Retrato
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| Juan de Echeverría. Retrato de Unamuno. |
Este es el retrato de cuerpo entero: "Unamuno con cuartilla en la mano" que pintó en 1929 el pintor vasco Juan de Echeverría. Al final de su estancia en Hendaya Unamuno posa para distintos artistas que van a verle. Además de Echeverría, que es un viejo amigo, acuden Bienabe Artía, Flores Caperochipi, o el escultor Victorio Macho, que le hace un busto que se hará famoso, a pesar de que Unamuno se presta a posar a regañadientes, pues está posando a la vez para Echeverría. Éste, ya había pintado varios retratos de Unamuno en 1927, y una serie de apuntes y dibujos pero, a su vuelta a Madrid, no está satisfecho, piensa que no ha capturado suficientemente el carácter del modelo, "Debo hacer otro retrato que responda más a la idea que ahora tengo de este escritor".
Cuando vuelve a Hendaya, en 1929, trabaja en este gran óleo en que retrata a Unamuno de cuerpo entero, con aire envarado, lleno de una gran tensión espiritual, con una cuartilla en la mano, como si quisiera impartirnos una lección, vestido con su perenne terno negro, su uniforme civil. La figura, electrizada, con los pelos en punta, tiene la sobriedad de un pastor protestante, recuerda al pastor de la película “Luz de noviembre” con la que inicié este diario. Es un hombre lleno de convicciones, atormentado, que a la vez parece a punto de desmoronarse en cualquier momento, como si su determinación ante las cosas fuera excesiva y encubriera en el fondo una gran debilidad. Es un hombre incorruptible, el escritor –el tiempo lo demostrará, con su enfrentamiento con Millán Astray al comienzo de la guerra- más libre de España.
Para el historiador Lafuente Ferrari se trata de un retrato espectral "con su rostro gastado por la edad y el tenso anhelo de España" y ve en este personaje a un hombre que no es solo el escritor sino "el profeta de la angustia de Dios".
La cuartilla en la mano del retrato no es casual. Mientras posaba, según cuentan testigo de aquellos días, Unamuno no paraba de sacar del bolsillo papeles con versos y escritos sobre la situación española, proclamas y coplas políticas. Flores Caperochipi escribe "D. Miguel posando era un modelo enérgico. De sus bolsillos hinchados sacaba cuartillas que leía, comentaba y aplaudía".
Durante cinco meses, entre 1929 y el comienzo de 1930 en que Unamuno vuelve España, Echeverría pinta éste y otro gran lienzo de Unamuno en pie. Para plasmar la idea que tiene de él, necesita pintarlo e cuerpo entero. Todas las mañanas el pintor toma "el topo" en San Sebastián hasta Hendaya y pinta a su modelo en lo que parece la modesta habitación del Broca, con su papel pintado y su tarima gastada, y luego vuelve a casa. A veces, ambos acuden al Grand Café, en la Place de la Republique de Hendaya, a charlar con otros españoles y jugar a las cartas.
El último día de su destierro, el 9 de febrero de 1930, Echeverría acompaña a Unamuno en la comida de despedida que se le da en Hendaya. "Me despido de esta noble Francia para volver a España en mi segundo nacimiento". Tras esta vuelta a la vida, vivirá seis años más, hasta el aciago fin de año del 36. Una vez en Irún, recibido por Indalecio Prieto, Unamuno da su primer discurso multitudinario y en días sucesivos lo hará en San Sebastián y Bilbao. "La democracia vascongada acoge con delirante entusiasmo a D. Miguel de Unamuno", dirá la prensa local. En Madrid, aparte de los actos oficiales, Echeverría organiza una fiesta en su honor, llena de políticos que van a brillar en la inminente República, y que quieren aparecer a su lado. El, por su parte, ha dejado de momento la cuartilla.
sábado, diciembre 16, 2017
Diario de Hendaya (22)
14 diciembre: muñecas rusas
Como se hace una novela es una falsa novela que recuerda a las muñecas rusas. Unamuno escribe el libro en Paris, recién desterrado, en diciembre de 1924 y se lo entrega a su amigo Jean Cassou en el verano de 1925. Cassou lo traduce al francés -lo mete dentro de otra muñeca-, y lo publica con el título Comment on fait un roman en la revista Mercure de France, con un prólogo suyo: "Portrait de Unamuno". También entrega el texto original en español a un editor alemán, para que lo traduzca y publique allí. En estas idas y venidas el texto se pierde, y cuando Unamuno vuelve a él en Hendaya, en su habitación del hotel Broca, en 1927, ha de servirse de la versión francesa de Cassou, porque la muñeca primera se ha perdido. En Hendaya Unamuno amplía considerablemente la novela. Allí está más sereno que en París. La visión de la cercana España, los paisajes vascos, dice que le hacen bien. También su empecinada oposición al Directorio de Primo le mantiene en tensión. No acepta invitaciones para ir a Europa o a América, ni para volver a España. Sigue en la frontera, negándose a traspasar la línea. Se mantiene firme, lejos de su familia, sin aceptar siquiera publicar en la prensa española, escribiendo en el hotel, dando paseos a paso rápido. Esbelto –escribe Cassou en el Portrait-, embutido en su uniforme civil (se refiere a su traje oscuro que usa todos los días) firme la cabeza sobre los hombros que no han podido sufrir jamás, ni aun en tiempos de nieve, un sobretodo, marcha siempre hacia adelante, indiferente a la calidad de sus oyentes…"
Como se hace una novela es una novela que no es propiamente novela, un texto con añadidos y digresiones. Un artefacto moderno, podemos decir, en un hombre que no lo es. Una novela eternamente interrumpida, se ha dicho, que se va destapando, y donde los prólogos y epílogos también son parte del mecanismo, como patas de un cienpiés. En su Portrait Cassou dice que Unamuno ha apartado todo lo que no es él mismo, y le tilda de "accidente" (¿Para qué las coyunturas del mundo habrían de haber producido este accidente, Miguel de Unamuno, sino para que dure y se eternice?), es pues una especie de roca en el mar, como las que hay en Hendaya, indiferente al ir y venir de la marea; un hombre, dice Cassou, formado, dibujado en su realidad física. Algo así como un cabo, o un promontorio. Es ante todo un cuerpo, en el sentido de que tal cosa no es solo una entidad fisiológica, un mero organismo, sino una construcción del tiempo, algo hecho tanto de órganos, como de ánimos, palabras, decisiones, voluntad y azar. Un cuerpo, como dice el Zuagzhi, hecho de nuestras facultades, de nuestras fuerzas conocidasy desconocidas. Este cuerpo, según Cassou, marcha derecho llevando por donde quiera que vaya su inacabable monólogo, siempre el mismo, a pesar de la riqueza de sus variantes. Un hombre siempre tras una idea y un propósito, que no duda, un hombre con la necesidad de hacerse, de crearse a sí mismo, de novelarse, de hacer de sí mismo la auténtica obra. Vamos sacando una a una las muñecas y dentro está siempre él, bajo todas las capas.
jueves, septiembre 21, 2017
Diario de Hendaya (10)
Hotel Broca
Tratando de evitar el tapón de coches me meto por el interior del pueblo y paso junto al "Hotel de la Gare", el antiguo Hotel Broca, donde Unamuno pasó la friolera de 4 años desterrado, sin volver a España. Desde este hotel, próximo a la estación, salía a pasear por Txingudi para ver del otro lado Fuenterrabía, y aspirar el aire de España. Quedan un par de fotos en las que se le ve sentado en una barca, posando apoyado en un bastón. Aquí en Hendaye escribió -o reescribió- su libro "Cómo se hace una novela", que en absoluto explica tal cosa y además, puntualmente, casi a diario, añadía alguna entrada a su “Cancionero”, un largo compendio de pequeños poemas, una especie de diario en verso. Intuiciones, juegos de palabras, paisajes, visiones, lírica y política, España y Dios. Cosas del momento. "Nada dura más que lo que se hace en el momento y para el momento", escribe. Durante su estancia se publican además varios libros suyos fuera (entre otros la Agonía del Cristianismo), colabora en revistas y conspira sobre los asuntos de España. Entre el año 1925 al 1930, se opone a la dictadura de Primo de Rivera encarnizadamente, y es desterrado primero a Fuerteventura, desde donde escapa a Paris y luego a Hendaya. Es un Don Quijote luchando a brazo partido. El Directorio militar español intenta convencer a Francia para que lo aleje de la frontera y recibe visitas conminatorias, pero se niega a marchar. En el Broca escribe, lee tumbado en la cama y sale pasear. Lleva siempre el mismo traje, ahorra y muy de vez en cuando recibe la vista de su mujer y alguno de sus hijos. Al cabo de un tiempo no se sabe si sigue en Hendaye por obligación o por cabezonería. Parece que al gobierno no le importa su vuelta, le viene mal la insistencia de su exilio, pero tampoco parece dispuesto a devolverle la cátedra y él no quiere dar su brazo a torcer. Solo volverá con la caída de Primo. En Hendaya tiene una tertulia de españoles exiliados o de paso en un café junto al ayuntamiento. El pintor Juan de Echeverria, durante un tiempo, viene todos los días de San Sebastián, en el Topo, para pintarle un retrato. A fin de cuentas, a su más de 60 años, es una figura venerable. Siempre ha sido y será un profeta. En ningún momento este hombre testarudo, complejo, entregado siempre a graves disquisiciones, sorprendente y prolífico, consta que se hubiere acercado a la playa de Hendaya que tenía allí al lado. Es difícil pensar en él en traje de baño. Se trata sin duda de una frivolidad poco adecuada para un exiliado que está lejos de su familia y ocupado en graves asuntos. En realidad, en el más importante: en él mismo. "Sí, toda novela, toda obra de ficción, todo poema, cuando es vivo es autobiográfico", escribe en su "Como se hace una novela".
lunes, diciembre 07, 2015
Sincero
En el Palacio de la Salina de Salamanca he visto una exposición de caricaturas de Unamuno, y cada una de ellas lleva un texto suyo, que corresponde al momento de la caricatura, como esta de Aristo Tellez que ilustra un artículo de El Sol, del año 31, cuando se estrenó la república, en el que Unamuno escribe:
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