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lunes, mayo 02, 2016

Change

Gorka Maneiro.
El partido UPyD, reducido a su mínima expresión después de que el electorado le diera  olímpicamente la espalda, seguramente con toda injusticia, ha presentado una acción en change.org para que los diputados de esta breve y confusa legislatura devuelvan lo cobrado como castigo ante su fracaso para formar gobierno. Sería como un despido con colleja. Los últimos días de este parlamento  han sido carnavalescos. Vimos a un actor disfrazado de Cervantes, en el magro evento que lo conmemoraba, afeando a los  diputados su falta de acuerdo, cuando él, según dijo,  había escrito el Quijote en dos mañanas. A todos parecía hacerles mucha gracia.  En realidad en dos mañanas no es posible ni leerlo.  Fueron  muchas más -en el fondo toda la vida-  lo que costó escribir un libro así, donde no se dice que todo se consiga rápido y sin esfuerzo, sino al revés. Casi nadie  es capaz de decir hoy quien reinaba cuando se escribió el Quijote, pero todo el mundo entiende lo que es algo quijotesco. El último día de curso los diputados se despidieron y los de Podemos se quedaron en grupo dando palmas y gritando “sí se puede”. A esta gente hay que entenderle siempre al revés: lo único cierto de es que no se ha podido.  Más que devolver el sueldo, los 350 diputados cesante no deberían seguir cobrando, como he leído,  sin tener además que  devolver sus iPad. En la vida real, cuando despiden a alguien, lo primero se  le confisca el ordenador, pero aquí parece que es al contrario. No sabemos qué ocurrirá ahora, pero a Sánchez ya se le han caído dos de la lista y Podemos se prepara  para liderar la izquierda, que era su plan. UPyD era una izquierda nueva, regeneracionista,  y tenía claro que el nacionalismo es algo reaccionario. Fue el partido más  beligerante contra la corrupción y el primero que amenazó el bipartidismo. Hacía y decía lo mismo en todas partes, sin disimulos. Luego las personas, como sucede siempre, la fueron cagando. Puede que UPyD incomodara, como incomoda alguien que saca buenas notas o nos da siempre lecciones. Eso no se perdona. Ahora se les mira por encima del hombro.  Devolver lo cobrado. Eso sería el fin del mundo.
(Publicado Diario de Navarra 2 mayo)

lunes, noviembre 24, 2014

Tercera vía

Los intentos para lograr un acuerdo entre UPyD y Ciudadanos, con el fin de ir juntos a las elecciones y presentar una oferta común y más atractiva, una “tercera vía” frente a los dos grandes partidos y el ascenso –más bien terremoto- de Podemos,  parece que no han prosperado, más bien han terminado con un sonoro portazo donde ambas partes se acusan de no querer en realidad el acuerdo y de actuar para la galería. Más que un intento real de acercamiento, parece una cuidada escenificación para que ambos puedan decir que la culpa es del otro. Tanto UPyD como Ciudadanos nacieron como respuesta  frente a la vieja política: la  de los dos partidos dominantes convertidos en maquinas de poder y desgastados por las experiencias de gobierno  y la corrupción. Frente a esa vieja política, que es una distinción que Ortega ya hizo hace ahora 100 años, en su famoso discurso del teatro de la Comedia,  llegaba el momento de esta nueva política de la mano de dos formaciones nuevas, limpias de polvo y paja, forjadas en  la resistencia política en el País Vaco y Cataluña,   una  alternativa de regeneración, modernidad y autoestima nacional. Sin embargo esta propuesta no ha cuajado, sino que ese espacio  ha sido ocupado por Podemos, ese “todo a cien” de la política, como lo ha bautizado alguien, que les ha adelantado por la izquierda como una exhalación.  El partido de Iglesias  resulta mucho más atractivo en estos momentos como arma arrojadiza frente a la vieja política, que las sutilezas y la marcha lenta de esta tercera vía,  que no es vista como alternativa suficientemente justiciera.  Hemos venido para cambiar la política, le oí hace tiempo a Irene Lozano, dirigente de UPyD, intelectual eminente, pero ha pasado el tiempo y parece que al final es la política la que termina cambiando al que llega a ella, aunque  sea cargado de buenas intenciones. La despedida de Sosa Wagner, harto de las maneras mostradas por la dirección de  UPyD ante sus discrepancias, fue un aviso.  Que  ahora dos partidos tan parecidos en sus programas y objetivos, sean incapaces de sumar, cuando resultaría tan necesario,  suena mucho a política de la vieja.
(Publicado DN 24-XI)