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lunes, julio 04, 2016

Viejos

La coalición Unidos Podemos (el nombre no debe tomarse al pie de la letra), a quien nunca agradeceremos lo suficiente haber vaciado de votos  a Bildu, que en estas dos ultima elecciones no ha llegado a un raquítico  10% en Navarra, ha quedado muy tocada por sus resultados en toda España, tras el fallido sorpasso y eso le ha sumido en la confusión. No se explican cómo la gente vota lo que vota pudiendo votarles a ellos, algo que debe ser incomprensible,  y hay explicaciones  para todos los gustos: el miedo, incluido a ellos mismos, como ha dicho Iglesias, su alianza con IU, el Brexit etc. Pero ha sido Monedero, quien suele encargase de las aportaciones de peso,  el que ha venido a decir  que el PP había ganado por culpa de los viejos. Según esto, los jóvenes, siempre en vanguardia, habría  votado lo correcto y los viejos se habrían aferrado a los viejos partidos y en especial al PP. Eso ha tenido su continuidad en las redes sociales, en la que es posible encontrar todo tipos de perlas: “los viejos jodiendo el futuro de los jóvenes” o “lo único positivo  es que dentro de poco habrán muerto todo los votantes del PP” o “tras la jubilación debería acabar el voto” decían los tuits más amables, o sencillamente:  “hay que matar los viejos”.  Enseguida he recordado una novela de Bioy Casares: “Diario de la guerra del cerdo”, en que dibuja un mundo extraño,  en el que crece el rencor y cunde el desprecio y la violencia hacia los viejos, que además se sienten culpables de serlo.  “La juventud está presa de desesperación”, explica un  personaje.  “El hombre viejo es el amo,  por simple matemática. La muerte ya no es a los 50 sino a los 80 y va para arriba, y son los mayores los que deciden los votos”.  Esto está escrito hace años. En la novela,  al final, se desata la guerra contra los molestos ancianos. “En esta guerra los chicos matan por odio al viejo que van a ser”, se duele lúcidamente un viejo en la novela. Ahí está el quid de la cuestión. La juventud, es sabido, es una enfermedad que se cura con el tiempo. Los jóvenes de hoy pensarán y votarán distinto mañana, es inevitable,  y no serán  comprendidos por los que vienen detrás.
(Publicado Diario Navarra 4/7)

lunes, junio 22, 2015

Lo nuevo

Goirigolzarri
Salgo un rato del aula de la Magdalena, y mientras veo el mar rizado con el otro ojo leo las noticias en el móvil, que es algo sobre lo que se estaba discutiendo dentro, sobre el final de los periódicos tradicionales, sobre la circulación de la información como si fueran corrientes marinas en las que hay que pescar, merluzas o atunes, al gusto y repaso en un rato las novedades. Parece que en Pamplona, Podemos y compañía van a bajarse el sueldo. Basta de palabras, un gesto, escribió alguien.  Eso está bien, porque  hasta ahora habían pecado de un exceso de retórica, cuando lo que está en juego son los hechos. Antes llegaba un político nuevo al cargo, se hacía una foto con la familia, exponía sus buenos propósitos, invitaba a un vermú y santas pascuas. Ahora el que llega no  llega solo, sino  como la encarnación de algo nunca visto, como el advenimiento de lo nuevo y de la regeneración más completa. La corrupción, el mal, siempre son los otros, como decía Sartre del infierno. Nada que ver con el pasado, aunque alguno venga directamente de él.  Mientras paso página, es un decir, veo correr a los fotógrafos hacia un coche del que baja a un tipo flaco y de gran nariz, parecido a Cyrano, en el que reconozco a Goirigolzarri, el banquero. Lo cierto es que este hombre, pienso, debe ganar un dineral. Posiblemente más de lo que gane un ayuntamiento completo en toda su vida. Me pongo a mirarlo en el móvil, ahora que todo está al alcance del pulgar. En efecto, un dineral. Un agravio para lo que pasa en el mundo.  Por otro lado, piensa mi parte cerebral pragmática, que nunca descansa, resulta baratísimo si tenemos en cuenta lo que este hombre no está ahorrando al hacer de Bankia una entidad  rentable, sin que el estado tenga que inyectar más dinero. Lo que la política estropeó, él lo está logrando enmendar. Mientras habla con la prensa sopla un vientecillo que se lleva sus palabras hacia otro lado, puede que a la nube. Creo que Carmena, después de hablar con él, ya ha desistido de  crear un banco público.  El destino de un político es ir perdiendo retórica y subirse el sueldo.
(Publicado DN 22 junio)

lunes, febrero 09, 2015

Monedero

Después de haber dicho que estaba todo en regla y que no tenía miedo a Montoro, que ya es decir, Monedero, número 2 de Podemos, ha hecho una declaración complementaria para regularizar el dinero que no pagó a Hacienda –más de  100.000 €- reconociendo así, de hecho, que no había pagado los impuestos que le correspondían. Al crear una pantalla societaria para evitar tributar el máximo, entre otras cosas, demuestra que el principio de que quien más tiene, mas paga, está muy bien para defender desde la tribuna, pero a la hora de la verdad es mejor escaquearse.  Desde su partido han dicho que Monedero ha cumplido, pero lo cierto es que lo ha hecho tarde y mal, y ante la amenaza de una inspección inminente. Así no vale. Sin embargo, nada de esto va a afectar a Podemos, un partido al que se le perdona todo, y cuyas irregularidades aparecen, de momento, como peccata minuta frente  la sistemática corrupción que afecta a los grandes  partidos. En realidad, hacen mal sus competidores en cargar las tintas  sobre Podemos solo con este argumento, en centrarse en que en todas partes cuecen habas,  algo que se vuelve enseguida contra ellos, no en vano le llevan mucha ventaja,  mientras evitan la confrontación de las ideas, que sería lo procedente. Lo peor no es la tosca ingeniería fiscal de Monedero, bastante común -se supone que entre lo que llaman la casta- sino que cobrara por colaborar en un  delirio ideológico como el de Venezuela, un país al que se ha logrado arruinar sin remedio, desabastecido e inseguro, gracias a la ayuda, entre otros,  de estos revolucionarios de salón. Ahora que, bien mirado,   plantear una lucha de ideas con quien se dedica de momento a ocultarlas, y prefiere ponerse perfil, no es muy fácil. En Navarra han discutido mucho los tres candidatos de la cosa, pero no recuerdo de qué. Las ideas de Podemos son, hasta ahora,  una retahíla de nobles sentimientos e indignación genuina,  pero apenas se dignan descender  a lo concreto. Es como el sesudo Monedero, enfrascado siempre en hondas disquisiciones y afanes revolucionarios, como para pararse a pensar en las menudencias del dinero y el fisco, esa lata.

(Publicado DN 9 febrero)


martes, junio 10, 2014

Podemos



A Felipe González no le gusta “Podemos”, y ha  alertado de que una alternativa bolivariana –algunos dirigentes de ese partido tienen corazón chavista- sería una catástrofe, porquen los  programas utópicos y maximalistas al final terminan repartiendo pobreza. No me gustaría tener decir con el tiempo que ya  lo advertí, ha advertido sin embargo Felipe  que, como hombre de izquierdas, recela del izquierdismo.  “Podemos” ha hecho daño a Psoe y a IU, y no se sabe si es un síntoma pasajero, una fiebre que se curará para las próximas elecciones o la aparición de algo nuevo, mas fresco, capaz de recoger y encauzar el descontento social hacia alguna parte, pero al escuchar a Felipe, me he acordado de la reciente entrevista del Follonero a Mujica, el presidente de Uruguay, al que visitó en esa chacra destartalada en pleno campo que se ha hecho famosa,  con  su perra coja, su cortejo de gatos, el sonido del bandoneón de fondo.  El viejo Mujica habla allí de muchas cosas, con sus ojos brillantes y traviesos a ratos,  un hombre al que el tiempo ha dado una extraña lucidez, a la vez entusiasta y descreído, pero consciente de los límites de las cosas que pueden hacerse.  No es mucho lo que podemos, viene a decir, pero hacer algo merece la pena. Como Felipe, desconfía de la utopía y su objetivo cuando deje el gobierno  sería hacer una escuela de oficios en un campito cercano. La sobriedad, en el fondo, es su programa vital. Cuanto más tienes, más necesitas y más tiempo pierdes, es su mensaje.  Pobres, dice, son aquellos que necesitan mucho. Con este ideario, tal vez imposible en el disparatado mundo de hoy, parece querer retornarnos a un mundo de hace años, cuando todavía no nos gobernaban las fuerzas que hemos desatado, sino que las gobernábamos más o menos.  Ante el Follonero, Mujica explica que la patología conservadora es caer en lo reaccionario, en la vuelta atrás, mientras que la de la izquierda sería caer en el infantilismo, que para él no es sino la confusión permanente de los deseos con la realidad. Lúcido, el viejo.
 (Publicado DN 2 junio)