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viernes, abril 04, 2014

Ida

Michel Haneke (el director de La cinta blanca, y Amor)  dijo en la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las artes, que el cine es el arte mas joven, pero el mas potente, y que sus efectos en el receptor no se pueden comparar con los de un cuadro o la musica, por ejemplo. El cine tiene una gran capacidad de avasallamiento, de someter al espectador, dejandolo a su merced,  mediante un lenguaje muy efectivo. (Vemos un helicóptero ametrallando a un grupo de campesinos, y no podemos dejar de mirar). Cierto tipo de cine nos atrapa y nos absorve y nos puede llevar a donde quiere.  El cine puede ser el gran manipulador.
Ida es un pelicula que renuncia a ese poder efectista, absorvente y avasallador del cine. Una pelicula de planos fijos, en blanco y negro, sin trucos ni efectos especiales. La protagonista parece, en alguna toma, sacada de un cuadro de Vermeer. El personaje que la acompaña, esa mujer atormentada y destructiva, compone con ella una pareja dramática . Una monja en Polonia, años 60, en busca de un pasado familiar. 
Solo prescindiendo del poder se es de verdad poderoso.


miércoles, abril 02, 2014

Reirse

La kale borroka ha sido objeto de broma en la película que arrasa en taquilla, 8 apellidos vascos, que todavía no he ido a ver (he visto los trailers, y he seguido “Vaya semanita”, me hago una idea)   pero a la vez se vuelve a hablar de su reaparición con la bronca tras las marchas sobre  Madrid y la huelga de estudiantes en Pamplona, donde grupos de jóvenes atacaron a la policía y destrozaron locales, como si volviera de nuevo la ira de esos encapuchados que parecen en guerra con el mundo.   Si Eta siguiera activa, ha dicho Emilio Martínez  Lázaro, el director de 8 apellidos, no hubiera hecho la película. Seguro que entonces le hubiera parecido mal frivolizar con algo que, aunque a veces se presentaba como  gamberradas de chicos, respondía a la decisión de la propia Eta de desestabilizar y atemorizar a la población, utilizando la frustración y la ira inoculada a algunos jóvenes,  además de servir de cantera de nuevos terroristas.  Pero lo cierto es que  tampoco con la Eta activa había mucha gente que se animara a reírse abiertamente de cualquier rasgo considerado propio de lo vasco y parodiarlo como se hacía con  otras cosas. Con lo vasco, ni una broma, era una norma que casi nadie osaba retar. Recuerdo que cada vez que venía Els Joglars  a  Pamplona nos llamaba la atención su corrosiva forma de de reíse de la retórica catalanista, y con todos los símbolos que le son mas preciados, desde la moreneta hasta el Barça y no digamos con la figura de Jordi Pujol, al que ridiculizaron con saña en Ubú president, donde el molt honorable  aparecía en escena revolcándose con un bandera catalana.  Si algo así se hubiera hecho con  la ikurriña,  todas las risas  se hubieran  helado de pronto.  Aquí nos reíamos mucho con  el tricornio, y la caspa española, que salía gratis, pero a la caspa propia, ni tocarla. Reírse por fin de tener 8 apellidos vascos está muy bien y es liberador,  como si  de pronto fuera posible tomarse a broma lo que antes despertaba un temor  reverencial.
(Publicado DN 31 marzo)

domingo, febrero 05, 2006

La vida secreta de las palabras

Para empezar el espectador se pregunta: pero estas quemaduras, ¿serán suficientes para que este tipo se queje tanto? ¿No se nota demasiado el trabajo de la maquilladora? ¿Hay premio Goya al maquillaje? Luego recuerda uno vagamente ese pestiño de un aviador que se cayó y era cuidado por una enfermera. Ni me acuerdo como se llamaba. No se. El cine bélico y sus enfermeras. Esta película es más o menos así, pero mucho más sofisticada. La plataforma, la soledad. El que cuenta las olas. Todo, convenientemente pasado por esa pretenciosa sencillez del movimiento dogma. Es decir, los actores hablan mal, están parados, son en general inexpresivos (menos Cámara) y las visones del mar, como desde Homero (con perdón) funcionan como una potente metáfora. Una película tan seria, tan tremebunda. Las victimas que se avergüenzan de serlo, la violencia de aquel horror de los Balcanes. Y yo pregunto, Coixet, ¿de donde procede todo este mal desatado,cómo debemos prevenirlo y combatirlo, o será como las olas, algo que viene y va sin remedio?