lunes, junio 06, 2016

Aniversarios

Ian Mc Kellen y A.Hopkins "The dresser".
Dicen que Shakespeare y Cervantes –es este año de aniversarios-, murieron el mismo día y esto es como un guiño del azar que emparenta a dos genios, una coincidencia que nos gusta como si significase algo, pero en realidad para Cervantes se toma la fecha del calendario gregoriano, que había adoptado el papa Gregorio para corregir los desfases de los  años bisiestos, mientas que en  Inglaterra, tan antipapista, se mantenía entonces el más antiguo de Juliano,  lo que colocaría su muerte unos días después.  Dicen que Shakespeare murió tras una noche de farra en compañía de Johnson y de un colega al salir del teatro. Todavía nos sobrecoge ese mundo trágico   de Shakespeare, con sus traiciones, adulterios, incestos, duelos, ruido, furia y ríos de sangre y es difícil imaginarlo empinando el codo en una taberna hasta caer rendido, pero la vida tiende a ser así de prosaica y hasta los mitos fueron un día de carne y hueso. Anthony Hopkins hizo hace poco una versión de “La sombra del actor” donde encarna a  un viejo cómico, ya para el arrastre,  que ha dedicado su vida a Shakespeare, y que antes de salir a escena para encarnar a un gran  Lear  no sabe ni que obra toca y suplica que le digan la primer frase.  “Si podemos decir lo mal que estamos, es que no estamos tan mal”, se dice en Lear, por cierto. Por su parte Cervantes debió atisbar su final y otorgó testamento poco antes de morir. Antes  nos dejó también una página de despedida en su prólogo a su Persiles,  en el que dice que lleva la vida sobre el deseo que tengo de vivir tan solo, como si eso fuera suficiente. El no acabó en las tabernas sino  en su cama, molido como su personaje, resignado a partir de una vez. Es un viejo manco que no sospecha lo que ha creado.  Jordi Gracia, que ha escrito una  nueva biografía, la ha titulado “Cervantes: la conquista de la ironía”. Puede que sepamos poco  de ambos hombres, pero conocer a alguien no es tanto seguir sus peripecias  o encontrar sus huesos, como leerlos, pues al escribir es  cuando  ellos aparecen ante nosotros.

(Publicado Diario de Navarra 6/6)

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