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Jose Manuel Ibar "Urtain". |
Como en un película de intriga clásica, pero mucho más lenta, el
sobrino del legendario boxeador Urtain, Pablo Ibar, preso desde hace 22
años en un prisión de Florida -15 de ellos en el corredor de la muerte-,
ha logrado que se le conceda un nuevo juicio, al considerar el Tribunal
Supremo endebles las pruebas que llevaron a condenarle. Esta es una
historia que lo tiene casi todo, a la que solo falta un happy end, y
que se remonta a cuando su padre, Cándido, muy joven, escapó de Cestona y
de los jesuitas de Tudela y llegó hasta Miami a jugar a pelota en los
frontones de cesta punta que por entonces tenían gran éxito. Allí tuvo a
Pablo, mientras en España su hermano levantaba pasiones en el ring,
como hizo antes con las piedras, y era luego olvidado como uno más de
aquellos amargos héroes del último franquismo, para terminar tirándose
por la ventana en Madrid, solo y arruinado. También Pablo empezó con
la pelota, pero pronto se deslizó hacia una vida de drogas y
chanchullos, algo que ha reconocido, hasta que la policía lo detuvo en
1994 acusándole de la muerte del dueño de un local nocturno y de dos
bailarinas. Tras un juicio que se declaró nulo, como si fuera un
combate, perdió el siguiente a los puntos
en el año 2.000, por culpa de una cinta de video borrosa, en que
dijeron reconocerlo, y a la nefasta defensa de su abogado de oficio,
quien ni siquiera pidió un examen de ADN que era esencial. A pesar de
que parecía una misión imposible, la familia de Pablo y su novia Cintya,
lograron vencer la inercia de un sistema que daba su asunto por caso
juzgado, y con el apoyo de mucha gente, sobre todo en España, que
siempre ha sido sensible a este caso, le han dado la vuelta. Todo esto
ha precisado nuevo abogado y muchos fondos, pues la justicia allí es a
veces un producto de lujo. Todavía falta mucho para que Pablo levante
los brazos y cante victoria, y para que su familia respire de alivio,
pero todo pinta mejor. “No recuerdo lo que siente al estar libre”
declaró Pablo hace tiempo en su celda. Él, que se veía preso hasta en
sueños, ahora ha soñado que se abre una puerta.
(Publicado 8/2 Diario de Navarra)
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