jueves, agosto 03, 2017

Diario de Hendaya (1)


14 abril. Luz de invierno

La casa está muy fría, y cuando piso con los pies descalzos noto el suelo gélido, incapaz de calentarse a pesar de la calefacción.  Me quedo solo, con todo el tiempo para mí. Una sensación extraña. Siempre, en Semana Santa, hay una sensación de estar fuera del tiempo, una necesidad de que ocurra algo, que no sean días sin más, algo de nostalgia de lo sagrado. Por la tarde decido ir a oficios a la iglesia de Hendaye. Antes, veo el comienzo de "Luz de invierno", una película de Bergman que me descargué antes de venir. Un Pastor luterano celebra el oficio de Semana Santa ante apenas unos pocos fieles. La escena es larga, prolija. Luego pasa a la sacristía y escucha los reproches de su amante hasta que una pareja pide hablar con él. Corto la película y voy a oficios. Por el camino, como tengo tiempo, me paro en la playa. El mar bajo el sol tiene un color plateado sobre el que se deslizan los surferos. Luz de primavera. Hace fresco. En la Iglesia reparten un cuadernillo con la Pasión en francés que luego leerán. Sigo el oficio con el texto, embelesado. Como la lectura es la misma que en español y como llevo un tiempo estudiando francés entiendo todo. Al final recogen los cuadernillos y no me atrevo a quedármelo. Vuelvo a casa, preparo algo de cena y veo lo que queda de la película. El hombre que visita al Pastor está desesperado. No tiene ganas de vivir. Su mujer le ha traído para que el Pastor le diga algo que le dé ánimos,  pero el pastor es incapaz pues también él es un  hombre sin ilusión, que parece vivir pegado  a unos rituales vacíos y que no cree en nada. La pareja se marcha y la amiga del Pastor vuelve y le reprocha que no la ame. No quiero contar el final. La película es desnuda, profunda, inquietante. Es difícil encontrar hoy algo así. Seguramente, pienso,  es una buena forma de  celebrar la Semana santa. Al poco de terminar oigo el coche que llega.

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