lunes, abril 04, 2016

Montecassino

Durante este viaje a Italia subimos un día a Montecassino, donde Benito de Nursia fundó el primer monasterio benedictino en el siglo VI, un edificio que  resistió desde entonces a duras penas terremotos, incendios y guerras de todo signo, y que fue al final destruido en 1944, durante la segunda guerra mundial. En ese año, el ejército aliado desembarcó en Salerno y fue subiendo la bota italiana camino de Roma, hasta que se topó en Cassino con la cerrada defensa alemana, enzarzándose  en un denodado combate que duró muchos días y causó una enorme sangría.  Los alemanes, que se apostaban en el monte, disparaban contra las tropas del general Clark que veían el monasterio ahí arriba, inexpugnable. Al final, fueron los sufridos polacos quienes se hicieron con la montaña, aunque la mayoría quedó en un gran cementerio que se ve en una ladera.  Días antes, tras muchas dudas,  los aliados habían bombardeado la abadía, que terminó convertida en escombros, advirtiendo a la población mediante un pasquín de que no tenían más remedio.  Por suerte el comandante alemán, en un rapto de lucidez, había evacuado antes a Roma todos los tesoros de su biblioteca, en cuyo scriptorium se habían copiado las obras de la antigüedad clásica y estudiado Tomás de Aquino. Durante la visita, alguien me dijo que hoy no podría pasar algo igual, pero basta mirar alrededor para comprobar que no es así. La guerra de Siria, la huida de miles de refugiados, el furor de acabar con las viejas piedras, no son sino más de lo mismo: la pulsión de muerte que se abre paso, y ciega a los seguidores de cualquier causa. Sin embargo este lugar contiene también una  esperanza. Poco tiempo después, la abadía fue levantada de nuevo,  como  una réplica exacta de la anterior y los códices e incunables volvieron a su sitio.  Libros miniados,  dibujos renacentistas, obras de poetas latinos y filósofos griegos, partituras medievales; todo lo que la persistente  cultura  ha ideado para tratar de eludir la barbarie  está de nuevo allí, como si fuera una victoria de la luz sobre la sombra.
(Publicado Diario de Navarra 4 abril 2014)

martes, marzo 29, 2016

Lenaerts

"Ritmo vital", escultura de H. Lenaerts. (UPNA)
Hace bastantes años, en los 70, el artista belga Henri Lenaerts, que había vuelto de la India después de vivir allí varios años, en los que había aprendido a levitar por encima  de las cosas del mundo, tuvo una avería en su coche cerca de Mañeru y no pudo seguir su camino. Allí le dijeron que había casas  a la venta por la zona y se hizo con una en Irurre, que fue rehaciendo poco a poco, como si fuera una obra de arte en la que habitar, y allí vivió hasta su muerte con su mujer Paulette, labrando campos, haciendo yoga, meditando frente al el enrevesado dibujo del embalse de Alloz, y creando unas esculturas que no tenían que ver con la vanguardia que se desarrolló en esos años, con la metafísica abstracta de los huecos y las formas que investigaba Oteiza y la ruptura con el pasado  que viniendo de Henry Moore hemos visto en Chillida, y tantos epígonos de un arte que no se rebaja a   tener que representar algo. Lenaerts, mientras tanto, levantaba en Irurre  grandes  figuras de bronce de mujeres recostadas, campesino de Bravante, figuras yacentes de Ofelia o de Orfeo y fundía el miedo o la soledad en unas obras a las que daba la simplicidad de una manzana.   En la Upna hay una obra suya, una mujer que no termina de sentase, escondida junto al rectorado,  que da la réplica  a la abstracta geometría  de las demás del campus, como si las impugnara. Es la loca de la casa.  La decisión del Lenaerts de no seguir la corriente, alejarse de los circuitos al uso  y apostar por la tradición, recuerda al pintor  Ramón Gaya: para ambos el arte  no es una pose sino verdad, y no se ven sino dentro de una continuidad en la que se integran.  Hombres empeñados en su obra, fieles a sí mismos, escondidos.   La obra de Lenaerts es la expresión  de un vivir en armonía con la naturaleza y en paz interior. Todo esto se ve en Irurre, donde se han encargado de mantener su casa y su memoria, y  donde  merece la pena acercarse  estos días de pascua fría y florida, a descubrir lo que nos ha dejado.
(Publicado Diario de Navarra 28 marzo) 

lunes, marzo 21, 2016

Banderas

E. Manet. La Bastille.
En los EEUU –el ejemplo valdría para casi cualquier sitio-, tienen solo  una bandera que ponen en los porches de las casas y en los balcones, a la entrada de la escuelas y las tiendas, como se ve en las películas, y existe una veneración por ella, incluso excesiva, hasta el punto que a veces resulta  poco patriótico no ponerla. Ello es compatible con que se trate de un país multirracial, hecho de aluvión de gentes de todo el mundo que ahora, por ejemplo, celebran el día de San Patricio desfilando por la quinta avenida con la bandera irlandesa, lo mismo que el año nuevo chino, las fiestas mexicanas, el día de Armenia o una procesión italiana. Entonces pasean con sus banderas, sus dragones y sus enseñas a todo trapo,  pero en el Ayuntamiento está la de la ciudad y la de barras y estrellas, que es lo suyo.  Por  encima de su origen y de su lengua, de llevar allí siglos o meses, la bandera representa simplemente que se es de ese país, que se tienen unos derechos,  que uno pertenece a una comunidad más amplia y dispar, aparte  de tener una familia,   sentirse  católico, cantar ópera,  cambiar de sexo o llevar turbante  sij. No hay que poner en New York las banderas de todas partes y todos los sentimientos para satisfacer  a todo el mundo, sino que todo el mundo puede sentirse como quiera bajo la misma bandera. La bandera es un símbolo laico, un mínimo común denominador, un hábil resumen.  A diferencia de EEUU, nosotros somos una sociedad mucho más homogénea, que ha vivido junta durante siglos, con diferencias insignificantes y que aparte de la de España y Europa –cuando no está castigada-,  tenemos la bandera de Navarra desde hace mucho. Recuerdo haberla visto en Brujas, junto a los de otros países que negociaban con Flandes, en el  viejo salón  gótico de la ciudad.  Tres banderas son más que suficientes. Si queremos poner más para intentar contentar todas las sensibilidades, será un lío.  Por esa razón habría que poner el crucifijo en todas partes, pues complace a una mayoría.  Volver a esta matraca no tiene sentido.  Salvo que lo esencial del cambio que se anunció sea, en realidad, un cambio de banderas.
(PublicadoDiario de Navarra 21 marzo)

lunes, marzo 14, 2016

Pijos

Refugiados en Idomeni.
“Europa es el barrio pijo del mundo, rodeada de peligro que la acechan por todas partes”, ha dicho Roncagliolo, escritor peruano con nombre de gánster, que es un tipo que escribe con mucha gracia, incluso de fútbol, que es un tema tabú para un escritor como dios manda, y que también se muere por Messi. A mí me gustó su Abril rojo que es una novela policiaca a lo peruano, con un fiscal sustituto desternillante que deambula por los Andes, en los terribles tiempos de Sendero luminoso, esa guerrilla maoísta que puso al país en jaque. De eso ha pasado mucho tiempo, y ahora Perú es un país modelo, lo contrario o el negativo de Venezuela y otros delirios, que tanto éxito tienen por aquí, vista de lejos, y que ha logrado no solo progresar  a base de realismo político y estabilidad, sino que ha subido su autoestima como país gracias al éxito de su cocina. No teniendo mucho que hacer en el futbol como Argentina,  Perú ha triunfado en toda regla con una cocina mezcla de china y criolla, y a todo el mundo le suena ya el  ají, las papas los  cebiches y el pisco sour y no necesita meter más goles.   Perú es un país cada vez más orgulloso, lleno de proyectos, dispuesto a recibir gente, donde todo está por hacer, mientras nosotros estamos atemorizados ante los barbaros en las fronteras, con la autoestima baja y jugando al catenazzo. Europa lo ha inventado todo, incluido la libertad, la igualdad y la fraternidad, que ahora se han vuelto puras palabras, como viejas monedas, devaluadas, que pasan de mano en mano. Sobre ellas hizo el polaco Kieslowski tres  películas que ahora se reponen: Azul, Blanco y Rojo –la bandera francesa-, que sobrecogen. Rocagliolo cuenta en su nueva novela la historia de tres muchachos en Lima que quieren perderla virginidad a toda costa, aislados en su barrio pijo, un gueto que no logra resguardarlos de la violencia que se filtra por todas partes y ahora ha extendido su metáfora a la vieja Europa, que  está de nuevo en una especie de encrucijada, entre la fe en sí misma y el horror  en que ha caído  mucha veces.
(Publicado Diario de Navarra 14 marzo)

lunes, marzo 07, 2016

Rivera

Según Metroscopia,  Albert Rivera ganó el pasado  debate de investidura, a pesar de no presentarse al cargo,  y  aunque encuestas las hay para todos los gustos, no parece que ésta ande muy desencaminada, lo que tiene mucho mérito, pues él no era en  absoluto la estrella, sino más bien el  comparsa que acompañaba a Sánchez, y tenía el riesgo de quedar muy desdibujado. Puede que  según avance el tiempo, Rivera resulte ser el único candidato posible, visto que los otros dos no se tiene mucho cariño,  y asistamos a una solución a   lo Borgen, esa serie danesa en la que acaba gobernando el tercero en discordia,  apoyado por los otros dos que antes se han desgarrado en la batalla. Un sarcasmo que  recuerda a aquel episodio de “Yo Claudio”, en el que tras asesinar al César y no sabiendo a quien ceñir ya la corona, encuentran a Claudio temblando tras una cortina y le hacen nuevo emperador. Rivera no es tartamudo, ni se esconde detrás de nada, más bien muestra sus  intenciones de ser el nuevo Suarez,  pero lo tenía difícil si no fuera porque los que van delante se han acuchillado. En España tendríamos hace tiempo un gobierno estable si el PSOE hubiera querido hablar con el PP y acordado alguna fórmula, pero esto a Sánchez le produce urticaria, y mira a la derecha como un marqués a la plebe,  mientras que a su izquierda  está dispuesto  a pasar por alto la cal viva, ser tratado como sicario de la oligarquía –por algunos no pasa el tiempo-, o escuchar que su partido pierda la S y la O del nombre, con lo que se quedaría en PE. Rivera sería el primer presidente catalán desde Prim, lo que es una ventaja, pues necesitamos alguien experto para encarar el asunto de allá, y él ya está entrenado. Una Cataluña que pretenda la independencia frente una España presidida por un catalán, además,  sería algo incongruente. Por lo demás, presidir el gobierno no deja de ser un regalo envenenado.  Es un puesto que da muchos disgustos. Que se lo digan a Rajoy, que se duele de habernos sacado del apuro y que nadie se lo agradezca. Según Metroscopia, todo el mundo quiere prescindir de él.
(Publicado Diario de Navarra 7 de marzo)

lunes, febrero 29, 2016

Spotligth

Puede que Hollywood convierta en puro espectáculo todo lo que toca, pero esto no ha ocurrido con Spotligth, una película sobre el trabajo de los periodistas del Boston Globe que destaparon los numerosos casos de pederastia de sacerdotes en Boston, lo que provocó un efecto dominó en muchas partes,  haciendo que más casos  salieran a la luz. Pero Spotlight es sobre todo una película de periodistas, en la línea de Primera Plana de Wilder o Todos los hombres del presidente, aquella película tan larga sobre el Watergate, que demuestra que ésta no es una profesión romántica y aventurera, sino más bien  una tarea diaria que  requiere la labor de una hormiga, en la que hay que buscar y  seguir los datos, y donde a veces es necesario  enfrentase a aquello que parece intocable. Puede que hoy este periodismo de investigación ya no sea posible, porque es caro y tarda en dar frutos, cuando los periódicos apenas pueden mantenerse y esto es  una mala noticia para todos,  pues esta historia real, trasladada con exactitud al cine, sin concesiones, demuestra que un puñado de gente libre puede cambiar las cosas, si tiene un medio potente para expresarse.  El equipo de Spotlight ha estado varios meses con los periodistas del Globe y ha reproducido con realismo lo que fue esa investigación, que se enfrentó al dilema de sacar a la luz, podemos pensar,  lo que el bien esconde; esa doble faz que a veces se da justamente en aquello que se presenta como más noble.  Parece ser el destino de las mejores ideas, se ha dicho,  caer en manos de los peores hombres.  Siempre que  se encuentra algo feo, ilegal, corrupto, siempre que se abusa de poder, hay muchas razones para no contarlo; siempre hay  otros que tampoco son limpios y se van a ver favorecidos, o se va a escandalizar a gente sencilla, o  crear desánimo y frustración, nunca es el momento.  Esto hace  vacilar al  periodista.  Pero es la victima que ya no se  repone, que ni siquiera se atreve a abrir la boca, arrasada por la superioridad  moral de quien abusó de ella, la que merece que la historia se sepa.
(Publicado Diario de Navara 29/II)

lunes, febrero 22, 2016

Orduna

Nunca me había parado a mirar las esculturas que Orduna hizo para decorar los dos frontones del palacio de Diputación, por los que he pasado mil veces; ni el que da a Carlos III, que se instaló en tiempos de la república,  y ahí sigue; ni el otro, que es de los años  cincuenta y tiene el escudo de Navarra con la  laureada sostenida por dos tipos muy serios, fornidos, con toga, que representan  a la montaña y la ribera,  hasta que  el gobierno se ha empeñado en  intervenir en ellos para quitar la laureada aplicando la ley de memoria histórica, algo que debe ser posible, aunque he visto que Zubiaur pone muy fundadas pegas, basándose, sobre todo,  en el necesario respeto a la integridad de la obra  artística y las leyes  que protegen la propiedad intelectual. Pero picar la laureada con un cincel y dejar así el conjunto políticamente correcto sería, sobre todo,  faltar a la verdad de las cosas, como cubrir un desnudo, y no es solo un asunto de leyes y reglamentos, sino lo que está justamente en juego es la propia memoria o relato de la historia, pues con este furor por hacer desaparecer cualquier cosa  que tenga que ver con el largo tiempo de la dictadura, es como si se tratara de negarla, poniéndole un  velo, y así  va a perderse justamente la memoria de ésta,  logrando lo contrario de lo que se pretende. La laureada allí arriba,  a estas alturas, más de cuarenta años después, cuando el escultor puso ese signo  porque era la realidad del momento, debiera ser un detalle del que sacar enseñanzas, y algo útil para explicar el pasado, lo mismo que los impactos que el palacio muestra más abajo, son recuerdo del bombardeo de Pamplona en  la guerra, y el otro frontón, en la fachada frente al Gayarre,  con su imagen alegórica coronada de república, signo de aquel régimen. En cierto modo estamos, como me dijo alguien, ante un parque temático, al que habría que sacar partido.  Es posible quitar todo rastro de aquella época, pero no obviar lo que fue Navarra,  su aportación a aquella guerra, los miles de voluntarios, los sacrificios y los muertos de uno y otro lado. Romper la obra de Orduna, para tener que explicar luego que antes ahí había otra cosa. 
(Publicado Diario de Navarra 22 febrero)

jueves, febrero 18, 2016

lunes, febrero 15, 2016

Sabios

Salgo de casa, pensando en las ondas gravitacionales, que es lo mejor en lo que se puede pensar estos días en que la bolsa cae, la política cae,  hasta  la lluvia cae, y mientras  evito los charcos y a los que corren por el pasto salpicando, encuentro a una vecina que está recogiendo la caca de su perro sin inmutarse, que enseguida protesta por la situación política y señala que deberíamos ponernos de acuerdo para que gobernara gente experta, sin ataduras, los mejores en lo suyo, que decidieran lo que es mejor en estos momentos; una especie de gobierno de sabios, que no deja de ser, supongo,  el ideal de Platón: el gobierno de los mejores, la política dejada en manos de los que  saben, lejos de la demagogia y el oportunismo. Le digo, sin dudarlo, que esta es la solución perfecta y que no tiene duda. Incluso, añado,  he visto por ahí listas de posibles hombres providenciales: economistas, políticos veteranos, escritores, juristas y filósofos eminentes,  gente llena de logros, lejos de la  ambición y de  la pelea política que lograrían, sin duda, después de pensarlo bien, hacer lo que sea mejor.  Lo malo, le digo, es cómo elegir a ese grupito de sabios que han de legislar lo bueno, porque si ha de ser entre todos, como parece lógico, volvemos a la casilla de salida: debe ser una decisión democrática, y la democracia,  es sabido es una cosa humana, imperfecta, fácil de manipular y dirigir a veces,  y además poco racional. Lo mejor, recuerdo que decía Aron, que también era un sabio platónico, sería tomar a los mejores y decirles sencillamente: “gobernar en interés de todos”.  Desgraciadamente, añadía,  nunca se ha encontrado el  método de saber cuál es el interés de todos y quienes son los mejores, lo que lo hace imposible. La democracia nunca se ha llevado bien con la utopía.  Sin embargo, digo como consuelo,  a veces los sabios para una cosa son muy tontos para otra. De hecho, se me ocurren varios ejemplos.  Una cosa es lograr captar las ondas del universo, por ejemplo, y otra manejar el poder. Como llueve de nuevo la dama del perrito menea la cabeza y se va deprisa, con la caca en las manos.
(Publicado Diario de Navarra 15 febrero)

lunes, febrero 08, 2016

Urtain

Jose Manuel Ibar "Urtain".
Como en un película de intriga clásica, pero mucho más lenta, el sobrino del legendario boxeador Urtain, Pablo Ibar, preso desde hace 22 años en un prisión de Florida -15 de ellos en el corredor de la muerte-, ha logrado que se le conceda un nuevo juicio, al considerar el Tribunal Supremo endebles las pruebas que llevaron a condenarle.  Esta es una historia que lo tiene casi todo, a la que solo falta un happy end,  y que se remonta a cuando su padre, Cándido, muy joven, escapó de Cestona y de los jesuitas de Tudela y llegó hasta Miami a jugar a pelota en los frontones de cesta punta que  por entonces tenían gran éxito. Allí tuvo a Pablo, mientras en España su hermano levantaba pasiones en el ring, como hizo antes con las piedras,  y era luego olvidado como uno más de aquellos  amargos héroes  del último franquismo, para terminar tirándose por la ventana en  Madrid, solo y arruinado. También Pablo empezó con la pelota, pero pronto se deslizó hacia una vida de drogas y chanchullos, algo que ha reconocido, hasta que la policía lo detuvo en 1994 acusándole de la muerte del dueño de un local nocturno y de dos bailarinas.  Tras un juicio que se declaró nulo, como si fuera un combate, perdió el  siguiente a los puntos en el año 2.000, por culpa de una cinta de video borrosa, en que dijeron reconocerlo,  y a la nefasta defensa de su abogado de oficio, quien ni siquiera  pidió un examen de ADN que era esencial. A pesar de que parecía una misión imposible, la familia de Pablo y su novia Cintya, lograron vencer la inercia de un sistema que daba su asunto por caso juzgado, y con el apoyo  de mucha gente, sobre todo en España, que siempre ha sido sensible a este caso,  le han dado la vuelta. Todo esto ha  precisado nuevo abogado y muchos fondos, pues la justicia  allí es a veces un producto de lujo. Todavía falta mucho para que Pablo levante los brazos y cante victoria,  y para que su familia respire de alivio, pero todo pinta mejor.  “No recuerdo lo que siente al estar libre” declaró Pablo hace tiempo en su celda. Él, que se veía preso hasta en sueños, ahora ha soñado que se abre una  puerta.
(Publicado 8/2 Diario de Navarra)

lunes, febrero 01, 2016

Botín

La Audiencia de Baleares ha decidido no aplicar a la hermana del rey la llamada “doctrina Botín”, que la hubiera sacado del banquillo, al  no existir entonces acusación contra ella, dado  que ni el fiscal ni la abogacía del estado, que representan al interés público, veían base para acusar y Manos Limpias, que lo hacía por delito fiscal, quedaba descartada por no existir, como sorprendentemente alegó la abogada del estado, un perjuicio para el conjunto de la sociedad.  Hacienda, a su  juicio, no somos todos, ya que eso debía entenderse solo en el ámbito de la publicidad. Si no había lesión  a todos, nadie podía pedir cuenta en nombre de todos. Todo esto sonaba demasiado escandaloso. Era como salvar a un pasajero dejando que se hundiera el barco.   Mantener que la caja de nuestros impuestos no es cosa de todos  y que esto es solo  un eslogan, puede ser un alegato para sacar a una infanta por la gatera, pero es poco compresible en quien representa nada menos que al estado, y sobre todo es el peor mensaje que se puede lanzar al ciudadano común, que conoce el comportamiento implacable de la hacienda, y al que se le recuerda que debe pagar sus impuestos, so pena de ser tildado de  insolidario. El año pasado, por ejemplo, la campaña fiscal insistió  en  que pagar sin iva al fontanero era dejar al país sin sanidad, sin colegios, y sin futuro y atentar, justamente,  contra todos.  Pura publicidad, según reciente doctrina de quien representaba en el juicio al Fisco y  que en  buena hora no ha sido aceptada, lo que deja a algunos con el culo al aire. Defraudar a hacienda perjudica a todos, como es de cajón. Si no es así, los corruptos que amañan contratos públicos, los que han recibido dineros sospechosos de otros países, los que pelotean facturas, los que maquillan cuentas, estarían de enhorabuena. Al final a la infanta y  a la propia monarquía no se le ha hecho ningún favor con esta defensa, intentando salvarla por la campana, y han sido tres magistradas en 85 folios quienes han tenido que enmendarlo.
(Publicado Diario de Navarra 1/II)

lunes, enero 25, 2016

Medalla


El Ministerio de Cultura ha concedido la medalla de Alfonso X el Sabio al periodista Iñaki Gabilondo, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque la concesión ha sido a título póstumo, lo que confirma que en España hasta que te mueres no te conceden mérito alguno, pero que choca con el inconveniente de que Gabilondo sigue tan vivo como siempre, incluso ahora un poco más. Se comprende que el Gobierno y sus ministros están en funciones, y algo alicaídos ante lo complicado que lo tiene Rajoy para formar gobierno -aunque hacer predicciones sobre ello es hoy como jugar a la bolsa, una ruleta rusa-, pero dar por muerto al premiado es como matarle si no de obra,  de pensamiento y queda  mal, aunque a las horas se rectifique. Recuerdo un cuento de Tobías Wolff, un escritor de relatos, certero y  feroz en su estilo,   como un halcón cazando,  de aquellos que siguen  la máxima  de Chejov de que a un  cuento siempre le sobra  la primer parte, en el que un joven periodista metía la pata publicando la necrológica de un hombre todavía vivo, por lo que era despedido, pero luego se demostraba que el tipo había simulado su propia muerte para poder salir en el periódico. El hombre quería darse el gusto de acudir a su propio funeral y luego resucitar, como podría ufanarse Gabilondo.  A Wolff le interesa la mentira, casi todos sus cuentos juegan con ella: un niño, tras la muerte de su padre, se inventa terribles enfermedades en su familia, un hombre sin fortuna dice  saber dónde se encuentra una  mina de oro, o el falso obituario. Todas estas mentiras, en realidad,  son  una especie de salida, un intento de enmendar las cosas, una forma de hacer la justicia que la vida no nos ofrece. Son fantasías más que mentiras, aunque a sus autores les remuerda la conciencia.  Se trata de huir  de los hechos, lo que siempre es una tentación.  Hay otro cuento de Wolff que recuerdo ahora, en el que un perro ataca a un niño y eso desencadena una reacción en cadena que nadie controla. Nada es en vano, viene a decirnos, todo es una  trama que hay que saber ver y en eso andamos.
(Publicado Diario de Navarra 25 de enero)

lunes, enero 18, 2016

Finezza

Andreotti. Finezza.
En el templo de la palabra, se adora a la imagen, ha dicho un columnista refiriéndose al número de Podemos el primer día en el Congreso, en el que rompió las formas,  amamantó niños, y se dedicó a los gestos. Esto sí que es nueva política. Puesto que nadie hace caso a las palabras, los gestos. Por lo demás, en ningún sitio es más necesaria la cortesía y las buenas maneras que en este lugar donde han de chocar ideas distintas, contradictorias, proyectos que se han de mantener con firmeza y agresividad, pero con el orden estricto del reglamento para que se oiga, e incluso se entienda, lo que se dice. La política no deja de ser como la esgrima: si se  prescinde de las normas y el protocolo, se queda en una pelea a sablazos. Hasta en una declaración de guerra, decía Bismark, ha de hacerse con urbanidad. Algunos deberían ir acostumbrándose a esto, más que nada para no agotar a los no incondicionales,  que deben soportar las ocurrencias  de quienes no se resisten  a ser siempre protagonistas. Perder las buenas maneras  es además un mal negocio que termina pagándose.  En la política española, lo dijo Andreotti, manca finezza, falta finura. Lo vemos ahora en el PSOE. A saber cuál de sus almas triunfa, pero no cabe descartar algún tipo de acuerdo  con el PP, sea o no en el gobierno,  no en vano  podría condicionarle en cosas muy importantes, desde la reforma constitucional  a las políticas de austeridad, e incluso la continuidad de Rajoy. Esto no le vendría mal, desde luego mejor que volver  ya a las urnas para seguir cuesta abajo,  y sería algo muy apreciado por los ciudadanos que esperan una salida solvente a la situación, una mayoría centrada. Algo así, podría darle buenos réditos. No es tan difícil. Lo malo es que  tras su sobreactuación en la campaña, en la que Sánchez pintó al PP con rabo y cuernos, como el único corrupto,  y se mostró tan hiriente con  Rajoy, es difícil vender ahora a sus electores las bondades de  un acuerdo con el diablo. Lo dicho, manca finezza.
(Publicado Diario de Navarra 18 enero)

jueves, enero 14, 2016

Hemeroflexia: Lo que yo me figuraba

Hemeroflexia: Lo que yo me figuraba: EL lector habitual de esta página acaso haya observado que el epígrafe que la encabeza ha cambiado, como es costumbre a comienzo del año: h...

lunes, enero 11, 2016

Magos

Reinas magas. Valencia.
Puede que la situación política sea inquietante, que la formación de gobierno penda de un hilo, y que la recesión China venga a enfriar nuestras expectativas, pero nada nos ha ocupado tanto estos días como la guerra de las cabalgatas de reyes, que aquí se ha concretado en la discusión  de si Baltasar debe ser o no de color original, y  fuera de aquí ha tenido debates para todo los gustos. “Nunca te perdonaré, Carmena”, escribió Cayetana Álvarez de Toledo, una política muy fina del PP,  al ver la cara de estupor de su hija ante los vestidos de los magos en Madrid, una mezcla de Ágata Ruiz de la Prada y Miliki. En Valencia, el desfile de tres magas en carroza llevó las aguas hacia el debate de género, y en todas partes se produjo un choque entre los defensores de la tradición y los iconoclastas, que no se sabe si quieren ponerla al día o reírse de ella. Llama en todo caso la atención  que la costumbre de los reyes magos concite tantas pasiones, cuando se trata de  una tradición de otros tiempos, importado de relatos bíblicos y aún más remotos, una fiesta algo anacrónica, como todas las fiestas, que han perdido su antiguo sentido,  pero que en este caso todavía parece cumplir una función necesaria. Los reyes magos no son solo un acontecimiento religioso, sino un rasgo social, y eso es algo que  le pasa a la misma Navidad,  que siendo una celebración cristiana es  a  la vez un hecho cultural, un tiempo marcado en el calendario para parar y reunirse y abrigar buenos sentimientos. Por eso es tan iluso querer  ignorarla.  También celebramos el domingo, y eso no nos convierte en  creyentes. Puede que los reyes sean el vestigio de la idea infantil de unos padres que lo pueden todo, y una forma de transmitir  la idea de que el buen comportamiento tiene su recompensa, o incluso que nunca se obtiene  todo lo que se pide, un entrenamiento a la frustración.  Pero son también la prueba de que  todavía existe en el niño y en nosotros algo de pensamiento mágico. No en vano la idea de que se puede todo y sin coste, y que la cosas nos las traen unos tipos sonrientes  por arte de magia, es la que nos resulta políticamente irresistible.
(Publicado Diario Navara 11/I)

miércoles, enero 06, 2016

Knausgärd


En una especie de vorágine exhibicionista, el escritor noruego Karl Ove Knausgärd,  ha publicado 6 libros -he leído el primero, La muerte del padre- en los que cuenta su vida con un extraordinario realismo, sin ocultar nada, desvelando aquello que no debe ser dicho: lo que uno piensa en realidad de  gente cercana, por crudo que sea, las miserias diarias, la muerte de un padre devastado por el alcohol; todo ello junto  al relato de las menudencias cotidianas, lo banal, lo repetitivo, el chisporroteo de un huevo en la sartén. Un empeño para hacer volar por el aire cualquier ficción, que se empequeñece ante este propósito desaforado. Y es que existe una cierta sensación  de que la ficción ya no vale, que es una impostura, un artificio que muestra sus costuras, y que lo literario, hoy, debe arriesgarse a  incorporar la verdad de quien escribe, su libra de carne, que decía Lacan. Todo es materia literaria. La ficción se queda para el cine y las series, con las que no es posible competir, y la literatura huye y se refugia en los márgenes, se enreda con  aquello que no se puede contar.
Los seis tomos de Knausgärd completan una serie que bautizó con humor negro “Mi lucha”,   una auténtica vuelta  de tuerca al relato autobiográfico en el que el autor, ya que no en sutilezas de estilo –dice haber escrito 20 folios diarios durante años-, gana por la ambición de su escritura, por el empeño en desnudarse, por la decisión de abarcarlo todo. Su estilo es el hiperrealismo del detalle, la digresión y la asociación libre y esa escritura torrencial, ese empeño de inventariar los hechos, esa ambición de contarlo todo,  crean en el lector una  especie de atracción hipnótica, un estrecho contacto con una voz que  atrae y provoca rechazo  a la vez.
Puede que haya a quien repugne,  pero el éxito de Knausgärd ha sido grande en los países nórdicos, y no ha pasado desapercibido entre nosotros, por mucho que su familia cercana le haya retirado la palabra. Pero el arte, por lo visto,  debe estar por encima de eso. Sin embargo, es justamente el arte el que siempre ha ido por otro lado: no en mostrarlo todo, sino más bien en ocultar una buena parte, en trabajar con símbolos e indicios,   en velar las cosas, en sugerirlas, en dejar huecos. Solo así se suscitaba la atraccion de la obra. La transparencia no ha sido nunca lo bello.  Las cosas  no desaparecen en la oscuridad, sino en el exceso de iluminación, dice Braudillard.  No concluyen en la oscuridad y el silencio, se desvanecen en lo más visible que lo visible: la obscenidad. 

lunes, enero 04, 2016

Carta

Pedro Ituralde, premio Ppe. Viana 2007
Todo el  mundo se retrata en su carta a los reyes magos, donde confiesa lo que le hace ilusión y este gobierno, tan previsible,  ya se adelantó a escribir su carta a los reyes, más o menos magos, que remitió con tiempo y por mail a la zarzuela, para decir que su ilusión es que los reyes no vengan a entregar el premio Príncipe de Viana, lo que tiene mucho mérito, y es algo así como pedir carbón para el 6 de enero, porque si ahora nos pusiéramos a organizar un acto que proyectara a Navarra y la vinculase además con la cultura, sería difícil, no es por ahí por donde andamos más sobrados, y si además quisiéramos que a ese acto viniera alguien importante, y que no nos costara nada, no lo lograríamos, habría que ponerse a la cola y mover influencias,  pero este desplante no es una casualidad, parece que es cosa del pacto de gobierno, no es un desliz sino un gesto, una señal de lo que se quiere: que todo sea más de aquí, más propio, sin vínculos con España y menos con la monarquía, a la que con gestos así se logra mucha gente vuelva a mirar con simpatía. Tenemos un rey constitucional, lo que es algo mil veces mejor que una república bananera, no es en esto donde reside el meollo de un régimen democrático, y dejar de lado al jefe del estado no parece muy acorde con el sentir mayoritario, ni con la cortesía, algo que sirve para abrir puertas, como se sabe, y  cada vez se echa más en falta.  Por eso es una tontería decir que con el nuevo formato se pretende potenciar la obra de un creador, pues darle este premio va suponer para él mucho menos eco, y no es muy lógico que además se le quite la recompensa  en  metálico, que se sustituye por una difusión que no se sabe en qué consiste, cuando recibir algo dinero no está de más.  Ramón Andrés, el último premiado de una serie, por cierto, de gentes muy diversas y valiosas, de todos los colores,  un escritor  espléndido y minoritario, agradeció expresamente el dinero recibido que era, sencillamente,  la manera de seguir en lo suyo, escribir todos los días.  En el suburbio de la mente, dice un aforismo suyo,  la ideología.
(Publicado Diario Navarra 4/I)

lunes, diciembre 28, 2015

De pie

Louie C.K.

Salí a la calle de noche, después de la cena de Nochebuena, y el cielo, después de todo el día de niebla estaba rosáceo y con un velo blanquecino muy leve, como si tuviera vergüenza y en su resplandor  se recortaban las ramas de los árboles, negrísimas,  retorcidas, como si estuviera pintadas en tinta china, y como me dolían mucho los pies y tenía la cabeza cargada, me senté en un banco a observar el cielo, la gente que se apresuraba, y me quité el zapato que me apretaba, y entonces recordé que desde hace unos meses me duelen mucho los pies, siempre parecen protestar, enseguida duelen y se me agarrotan y laten a la noche como si fueran un corazón y pensé que los pies tiene una labor callada pero imprescindible, y que sostenerse con ellos y hacer que nos lleven de aquí para allá es un servicio portentoso,  y recordé un episodio de “Louie”, una serie que es necesario ver, mejor que nunca en navidades, para curarse un poco de tanta bolas de colores,  en el que sufre un terrible dolor de espalda que le tiene doblado y visita a un médico que vive en su mismo edificio que, tras echarle en cara que no venga con alguna dolencia más interesante, le dice que no se puede hacer nada, que su columna siempre le dolerá y, si algún rato no lo hace, puede considerarse afortunado porque, sencillamente, la columna  no está diseñada para la posición erecta, es antinatural, y sentado en el banco, pensé que a los pies le pasaba lo mismo, que no están pensados para que tengan que estar siempre soportando todo nuestro cuerpo en equilibrio;  el error humano fue ponerse pie hace miles de años, a partir de ahí todo cambió: avizoramos el horizonte, dejamos de andar a cuatro patas y las manos se liberaron para usar objetos y manejar enseguida armas, allí empezó todo a progresar y empeorar a la vez, hasta llegar hasta donde estamos, al borde de un  precipicio que hay que salvar,  así que me levanté del banco y me puse el zapato y fui andando despacio; un villancico salía de la ventana de un piso, la luces del árbol centellaban dentro, uno tras otro fui tras mis pies incansables, que parecen saber siempre a dónde me llevan.

(Publicado en Diario de Navarra 28/XII)

martes, diciembre 22, 2015

Miedo

Molenbeek. Gardien de la paix.
Se ha sabido que uno de los terroristas de los atentados de Paris, el hombre más buscado durante semanas, y que todavía sigue huído, Salah Abdeslan, fue localizada apenas dos días después de los atentados en el barrio de Molenbeek, en Bruselas, el refugio más lógico, según decían, no en vano Abdeslan era un chico del barrio, pero no fue detenido, pese  a tenerlo localizado, al no ser posible hacerlo de noche de acuerdo a la legislación belga. Mientras tanto, Bruselas  estaba en estado de alerta máxima, los colegios cerrados, las estaciones y calles vacías, y las instituciones europeas blindadas y  funcionando a medio gas. Los hoteles de Paris bajaron de precio y los vuelos a Bélgica se encontraban a precios de saldo. Hasta se llegó a suspender algún partido de futbol, algo que suena a sacrilegio.  Parece que Abdeslan no detonó en Paris su cinturón de explosivos, tal vez porque falló o se lo pensó mejor,  y que tras huir fue  parado en la frontera, aunque no se  le relacionó con los hechos. Después de esa noche en Molenbeek, mientras la policía esperaba el amanecer para entrar en la casa,   pudo escapar entre los clientes  de un burdel o dentro de un armario.  Ya se sabe que si de noche llaman al timbre en un  país democrático, se trata del lechero y en Bruselas se lo han debido tomar al pie dela letra. El resultado es esta mezcla de pánico, ruido mediático y episodio de la guerra de Gila, en el que el enemigo llama antes de atacar. Es como si todo se hubiera confabulado para desatar lo que es la auténtica epidemia de nuestra época: el miedo. El miedo es una forma de prudencia no pocas veces imprudente, ha escrito el gran Escohotado, que es un hombre que no lo padece. Todo nos produce miedo, y este nos paraliza. Miedo al calentamiento global,  miedo al futuro, a morir o a fracasar, y sobre todo miedo al miedo. No tengáis miedo,  era la frase evangélica que ya no tiene sentido, porque descreemos, y eso también tiene sus pegas. Nada que ver con el otro lado, los bárbaros que se lo creen todo a pies juntillas, para quienes estas sutilezas nocturnas y la historia del lechero que llama  a la puerta les hacen partirse de risa.
(Publicado Diario de Navarra 21/XII)

viernes, diciembre 18, 2015

Escalona


Pedro Escalona es un pintor de Málaga, con cara de apóstol, pelo y barba blanca, como un San Pedro, que expone estos días en la Galería Echauri de Pamplona sus cuadros nítidos y delicados de vegetales, vasijas, cuencos, bodegones, paños, botellas, unguentos, taleguillasy objetos varios, algunos de un pasado remoto. Un hombre sonriente, malagueño, que vive, según me cuenta, en Alhaurín el Grande, donde paró en su día Gerald Brenan, el inglés que escibió el Laberinto español, que hoy es más laberinto todavía. Charlando con él, le pregunto si se quedará unos días por aquí, y me dice, sonriendo, que vuelve enseguida a su casa, porque tiene que trabajar. Es un hombre maduro, que lleva muchos años en la brecha. Mientras hay esa pasión dentro, mientras uno quiere  hacer, es posible seguir, dice, y esas palabras, como las cosas que salen en sus cuadros, no precisan nada más. 
Veo esta pareja de cuencos sobre los dos planos, blanco y negro, y pienso en Malevich y en Sanchez Cotán, y en una pareja que sigue junta, al cabo del tiempo.

martes, diciembre 15, 2015

Decidir



Pasó por aquí Monedero, en la mitad de esta campaña desvaída, con esa estudiada pinta de personaje de doctor Zhivago,  y como parece ser inevitable habló del derecho a decidir, que debe ser, por lo visto,  lo que preocupa a toda esa marea de gente indignada, sin trabajo, o con empleo precario, a todos los  que demandan una nueva política: el derecho a decidir, el poder secesionarse del resto para crear un país para los de casa.  Seguramente pensó, con razón, que eso sería la debilidad de su filial aquí, inédita en cualquier cosa que nos sea dar coartada a estos dislates  y no poner pegas al  programa de este gobierno, mientras se va aclarando, y como si no tuviéramos suficiente ya con una  campaña donde no parece estar en juego el gobierno de la nación, sino la transitoria 4ª o quien es más navarro, abogó por este supuesto derecho a decidir, bello concepto que  sirve desde luego para el individuo, para quien la vida es ese brete de optar, algo que  solo es posible  en ocasiones, porque nadie puede decidir lo que piensa, ni sobre sus sentimientos, ni es posible decidir dejar cumplir un acuerdo, o no hacer  aquello a que  nos  comprometimos; siempre nuestra  decisión es limitada, supeditada a los otros,  al cómo y de qué manera y cuando se trata de colectivos y de pueblos, para qué hablar, entonces se trata ya de decisiones que  competen a muchos, que están sujetas a normas, y está claro que  una parte no pueden decidir por su cuenta y riesgo, en este caso separase de un estado, en ningún país es esto posible, salvo acuerdo de todos, no existe este derecho,  todo se vendría abajo, solo en aquellos lugares con minorías tiranizadas o coloniales podría plantearse, es raro que un  profesor de Ciencias Políticas  pueda ignorarlo, por mucho que haya decaído la  universidad. El derecho a decidir, en realidad, es lo que vamos hacer en unas días: votar  en unas elecciones libres, con opciones distintas, y luego que lo decidido por la mayoría se respete. Poca cosa, o mucha, según se mire, que se lo digan a los venezolanos hartos de ver cómo se arruina un país rico gracias  a políticas peregrinas, algo de lo que Monedero ha decidido no hablar.

 (Publicado Diario de Navarra 14/XII)

jueves, diciembre 10, 2015

Theroux

Merece la pena decir alguna cosa de este libro de viajes, levemente melancólico, del gran Theroux, el de "La costa de los mosquitos", "Las columnas de Hercules" etc. y de aquella biografía ácida sobre el premio Nobel  Naipaul, un ajuste de cuentas que nos recuerda que un buen escritor no tiene porqué ser una buena persona. Theroux, que ha sido un gran viajero y ha  tenido siempre predilección por Africa, en la que vivió y enseñó durante años, ha vuelto allí  por ultima vez (tiene más de 70 años), y se ha encontrado con un mundo desquiciado donde campan las ONG "porque  a los únicos que les interesa el bienestar de los africanos es a los extranjeros", lo que crea un círculo de depedencia, falta de iniciativa  y subdesarollo perpetuos, y donde las ciudades han crecido sin control y se han convertido en un compendio del horror. Eso es lo que se muestra en  especial en su retrato de Luanda, la capital de  Angola, un pais que ha vivido más de 30 años de guerra sin lograr inmutarnos, donde pelearon sudafricanos, angoleños de diversas facciones y cubanos, hasta dejar un pais esquilmado, desforestado, que acabó practicamente con la fauna y la vida salvaje y que ha encontado  a la postre la maldición de la riqueza en forma de petróleo (algo que nos recuerda a algún otro), lo que ha disparado la corupción, el lujo de las minorías y la violencia en el pais. Luanda, dice Theroux, es como la antesala del  infierno, un anticipo del mundo que nos espera.  Sin terminar el camino, cuenta el libro, el viajero desiste y vuelve a casa.

lunes, diciembre 07, 2015

Sincero

 


En el  Palacio de la Salina de Salamanca he visto una exposición de caricaturas de Unamuno, y cada una de ellas lleva un texto suyo, que corresponde al momento de la caricatura, como esta de Aristo Tellez que ilustra un artículo de El Sol, del año 31, cuando se estrenó la república, en el que Unamuno escribe:

"De todas las esclavitudes, la que mas temo es la que me esclavice a mi pasado y a las ideas que en un tiempo profesé. Como las recibí con sinceridad, quiero con sinceridad dejarlas cuando no respondan a a mi pensamiento.  No me resisto a las ideas nuevas, no defiendo tenazmante el concepto que de mí los demás se forjen, no quiero ser un hombre de convicciones, un hombre convicto,es decir, vencido. Me basta con ser un hombre sincero y a la sinceridad tiendo".

Dayan

Dayan, en la muga de Navarra.
Subimos al monte desde aquella Venta, y desde el principio nos siguió un perro lanudo, parecido a uno de esos border-collies blancos y negros que ahora se ven tanto, pero este tenía el pelo pelo rojizo y blanco,  y ya desde que nos miró con aire expectante, con la lengua fuera y se fue a husmear a la perrita que nos acompañaba, que para él parecía ser bien poca cosa, noté  que sus ojos parecían de perros distintos, porque uno era azul intenso, casi lila y el otro marrón apagado, y pensé que era tuerto, así que le llamé Dayan, en honor a Moshe Dayan, el general israelí  de la guerra de los seis días, el que aparece en las fotos con su parche en el ojo, sonriente, fumando en pipa, a veces junto a esa mujer con moño, Golda Meier, ambos con el halo de los pioneros del estado de Israel, del ideal sionista, con la mística de sus Kibutz y de una patria para los judíos perseguidos, que ya no es lo mismo, pues parece haber una ley  que hace que el tiempo degrade  los mejores impulsos del hombre.  El caso es que Dayan nos siguió un buen rato cuesta arriba, a lo que debía estar muy acostumbrado, era un perro libre y andarín, pero a la vez iba molestando todo el rato a nuestra perrita, que a veces se daba la vuelta y le soltaba un mordisco que Dayan esquivaba sin problemas, como aquel otro Dayan en el Sinaí, mientras nos vigilaba con uno de sus ojos impares, así que al final le dimos un grito para que parase, sin confiar en que sirviera para mucho, pero él entonces bajó la cabeza y se fue para abajo sin rechistar. Luego, en la Venta, mientras comíamos y el día  expiraba allí fuera, iluminando las hayas con su último suspiro, nos contaron que era un perro que desaparecía a menudo y llevaba su vida propia, lo que no dejó de suscitarnos cierta envidia, y cuando contamos cómo se había ido, la camarera se rió y nos dijo que este perro acompaña a la gente si ve buen rollo, pero si no, se va enseguida, lo que me hizo admirarlo más. Cuando salimos de comer hacía ya frío, como corresponde a diciembre, y Dayan miraba a nuestra perrita torciendo la cabeza y sin acercarse, como un pobre hombre enamorado.

lunes, noviembre 30, 2015

Andres Calamaro: La Libertad

Libertad

Monumento a los Caídos. Plaza de la Libertad.

Si me hubieran dicho hace años cómo sería  una plaza dedicada a la libertad en Pamplona, nunca me hubiera imaginado que fuera ésta, la de los Caídos, demasiado solemne, aplastada por el gran monumento que destaca demasiado,  como uno de esos muebles heredaros de los antepasados de los que es imposible desprenderse, el aparador sombrío que nadie abre, un  edificio siempre cerrado a cal y canto –durante años y años nunca lo vi abierto-hasta que alguien tuvo la vana idea de dedicarlo al arte de vanguardia, sin sospechar  que un día se fuera a liar parda,  pero tras  tanto esfuerzo baldío para cambiarle de nombre y  amagar con llamarla Serapio,  el alcalde ha accedido a bautizarla libertad, como si fuera una especie de solución de emergencia; al fin y al cabo, parece pensarse,  se trata una palabra inocua que no compromete, que no dice nada; libertad, algo para salir del paso y a lo que todos se apuntan, como solidaridad, libertad, justicia; grandes palabras, como luces de neón brillantes y falsas, qué más da, nadie se preocupa mucho por ella, la libertad,  sólo los que la perdieron:  los presos, los cautivos del amor, los faltos de dinero, la conocen de verdad,  recuerdo que oía en el coche cantar a  Calamaro;  la  que siempre se busca y no se puede encontrar, decía la canción;  la que posponemos para perseguir antes cualquier otra cosa, la que tuvimos y dejamos escapar. Eso debe ser la libertad. Podríamos salir con un candil a buscar un hombre de verdad libre, un hombre que no tuviera nada y que aspirara, como Diógenes, a que no le tapáramos el sol y no lo encontraríamos en esta plaza ni en ninguna otra, pero eso a nadie le importa una higa,  porque aunque se le dediquen plazas y estatuas, nada nos da más miedo que ella, siempre hay quien prefiere antes un amo  o un sueño colectivo al que entregarse, como si no fuéramos nosotros, cada uno, quienes tuviéramos que decidir cada día, y eso  no fuera nuestro auténtico derecho y nuestra condena.  Se trata tan solo de una palabra –oigo esa voz rasgada- la hermana más hermosa, la libertad.
(Publicado Diario Navarra 30/XI)




jueves, noviembre 26, 2015

El camino de los difuntos


Compré este libro en Madrid, para leer en el tren, y cuando lo acabé, mucho antes de que el tren  llegara a Calatayud, cuando entre espasmos y vaivenes cambia de ancho de vía, lo había terminado y  al cerrarlo de golpe sentí una potente indignación; o no tanto, pues estaba tan cansado de las gestiones en Madrid, de las palabras que había oído, de los incesantes estímulos de la ciudad, para mí, que soy un tipo de provincias,  que apenas pude reaccionar, pero después, cuando el tren se demoraba en plena noche y las luces de Pamplona se veían a lo lejos pero no llegaban,  comprendí su juego sucio.
En este "Camino de los difuntos" François Sureau –éxito en Francia, se dice- relata la historia  de un refugiado vasco a comienzos de los años 80, cuando el autor, joven letrado del Consejo  de Estado francés, debe decidir si se otorga o deniega la condición de asilado político a este etarra de primera hora, huido a Francia después de participar en la muerte de Melitón Manzanas. El etarra se llama Ibarrategui y alega tener miedo de volver a España pues, pese a estar en una aparente democracia, todavía existe peligro de atentados parapoliciales del Gal. Todo aquello, ya cuando lo leía, me sonó raro: el Gal,   a comienzos los 80,  todavía no existía, y cuando lo hubo mató sobre todo en Francia, por lo que era un absurdo que alguien pensara que la vuelta a España supusiera  mayor riesgo. Además, estaba esa delicada sensibilidad del joven letrado ante la situación de Ibarrategui, en un momento en que quienes morían principalmente eran españoles a manos de Eta: eran los años de plomo, y lo fueron en buen medida por la cobertura dada por Francia a los etarras,  algo que sí puede ser objeto de una delicada revisión moral.
Todo aquello podía escudarse, desde luego, en la necesaria licencia que hay que conceder a las obras de ficción, donde ya se sabe que no es preciso atenerse a  la realidad de las cosas, ni a la coherencia del tiempo histórico o los personajes más o menos reales. Pero en este caso era distinto, porque  justamente este libro –me fijé en ello cuando lo compré- se presentaba expresamente como: "Una novela autobiográfica que se puede definir en dos palabras que riman: brevedad e intensidad. Una obra bellísima y exacta”.
El caso es que de vuelta a casa decidí buscar un poco. Enseguida confirmé que, como sospechaba,  no hubo un Ibarrategui etarra, ni alguien así disparó a Melitón Manzanas, ni se le retiró la condición de refugiado político para volver  España. A ningún etarra que actuase en el franquismo, de hecho,  se le retiró el estatuto de refugiado, eso es lo que demostraba, entre otras cosas, este artículo bien documentado de  Rogelio Alonso en el ABC, que me hizo salir de dudas.
Lo que hay en este libro, como demuestra Alonso, es una ruptura del pacto de lectura: no se puede presentar como autobiografía lo que es ficción -esto sí que es el abc-, por mucho que la frontera entre géneros, como se sabe, se esté difuminando y que lo autobiográfico y la novela se entrecrucen. En realidad, la novela siempre es autobiográfica en cierto sentido, porque parte de la experiencia vital del autor, pero esas experiencia son luego elaboradas, enriquecida, transformadas, convertidas en otra cosa: en ficción. Esto es lo que en realidad hace Seurau, pero entonces no debería hacer pasar este relato por un testimonio verdadero.
El pacto con el lector en una confesión autobiográfica, para ser preciso, no es con la verdad, algo esquivo y fuera del alcance del que cuenta algo en lo que está involucrado, pero sí al menos  la sinceridad y el respeto a los hechos, pues estos van a ser leídos no como verosímiles, sino como verdaderos.
No existe ningún Ibarrategui que hubiera muerto, como se pretende en el libro, en la plaza de San Nicolás de Pamplona a manos de los Gal, ni que esté enterrado en Zestoa bajo una lápida escrita en vasco. Ni, lo que es peor, puede existir el  sentimiento de culpa y de responsabilidad, el serio dilema moral al que dice enfrentarse el autor, como juez,  porque nunca ocurrieron.
Con hechos inventados se puede escribir una verdad narrativa, trasladar la lector al verdad de una época, de una sociedad, de un conflicto -o si no, léase Guerra y paz-  pero lo que no se puede es hacer pasar por verdad la construcción mitificada del autor sobre lo que él imagina que existió en el País Vasco en una época, aunque el libro se feche en Bayona, como si ese estar sobre el terreno garantizase algo.
Sureau nos vende gato por liebre, y cosecha, eso sí, su dudoso éxito.

lunes, noviembre 23, 2015

Algunas lecciones

Bataclan

 El terrible atentado en París, que sin duda buscaba objetivos precisos, seguramente que la opinión pública amedrentada cuestionara el papel  de Francia, también tiene enseñanzas que ofrecer, así le hacemos un poco la cusqui.  Lo primero, que contra lo que se repite a veces como una especie de mantra, no hay que estar “contra toda violencia venga de donde venga”, lo que puede ser un deseo  bienintencionado pero sobre todo una solemne tontería. Si un grupo terrorista tiene secuestrado a 100 personas o está disparando en los cafés será ridículo pensar que la policía debe  limitarse a hablar con ellos y no tengan derecho a intervenir, lo mismo que hay que hacer  frente a un maltratador o alguien que nos quiera arrebatar nuestro derecho. Hace mucho que Weber resumió esto con un conocido enunciado, al señalar que el estado es quien tiene monopolio de la violencia legítima, y no está mal recordarlo, porque hay gente, incluso en lugares relevantes, que no lo debe tener muy claro, o le interesan las equiparaciones odiosas. Entregamos a un grupo de hombres la posibilidad de llevar armas para que nos protejan, usando la fuerza como último recurso y de forma proporcional –lo que es el quid de la cuestión- y si  no fuera así,  sería justamente cuando la violencia imperaría,  y viviríamos bajo la ley del más fuerte.  Esta  violencia no es  en absoluto comparable a las de los terroristas, salvo en estados en que los gobernantes también lo son. La segunda, es que no todas las victimas merecen la misma consideración. Los terroristas de Paris eran seres  humanos y sus familiares estarán muy compungidos, pero han sido víctimas de su propio crimen. No es posible equipararlas o atender a la reparación y memoria de igual forma. Eso sería una nueva humillación para los inocentes muertos, y un mensaje desconcertante para la sociedad.  Por último, está la reacción francesa, que tanto nos ha impresionado: la marsellesa, el  no convertir los atentados en munición política,  la imagen de unidad y fortaleza del país. Todo eso que descubrimos de pronto tan necesario para que no sea el terrorismo el que termine mandando.

(Publicado Diario de Navarra 23/XI)

lunes, noviembre 16, 2015

Democrática


 Hace tiempo, cuando había dos Alemanias,  la comunista se llamaba asimismo “república democrática”, justamente porque todo el mundo entendía que no lo era, como si confiara en que las palabras pudieran disimular los hechos, y es que en política hay quien cuanto más niega, más notamos que afirma y  quien al justificarse demasiado muestra sus auténticas intenciones y esto es algo a lo que no escapa el actual gobierno al  predicarnos, por ejemplo, que  la reforma fiscal es cosa inocua por la que deberíamos estar agradecidos,  o cuando ha definido su  prodigiosa oferta de empleo en la enseñanza -70% en euskera- como una propuesta “técnica”, tan técnica que basta oír al consejero para comprobar que ni él mismo, pese a leer los papeles, logra entenderla. Y es que técnica, de acuerdo al diccionario de la corrección política, quiere decir en realidad política, que es, por cierto,  lo que corresponde  a un gobierno: llevar un proyecto político adelante, elegir entre las opciones. Se nos dijo que este gobierno del cambio sabía que iba a gobernar una comunidad plural, pero eso significa en realidad, como vamos comprobando, mientras no logre que deje de serlo. El punto filipino del nacionalismo es la pluralidad, pues lo vive como déficit, aunque disimule, pues la diversidad nos acerca al resto, nos hace ver que somos mezcla y devenir continuo, cuando lo que se pretende es ser puro y distinto. Para un nacionalista un país es lo que es, y  no puede ser otra cosa y construirlo es lo primero en su agenda.  En este empeño se gasta mucha energía, y se hace daño a mucha gente –basta pensar en los docentes que se han preparado en vano- y sobre todo distrae de lo importante.  Lograr un cambio profundo en  la enseñanza, que sería esencial, ya no interesa, porque todo se centra en el debate de la lengua.  La política navarra se vuelve más hacia dentro, más particularista y resentida ante el resto. Se esperan grandes agresiones contra nuestro autogobierno,  he oído anunciar, como si no nos bastáramos nosotros solos para perdernos,  enredados con un solo juguete.
(Publicado Diario de Navarra 16 noviembre)

lunes, noviembre 09, 2015

Moore


La Caixa, que según proclamó en su día es una entidad con alma , nos ha traído seis esculturas de un artista  de primer orden, fallecido hace tiempo, el británico Henry Moore, que se han colocado en el paseo de Sarasate y el día que las descubrí, bajo una fina lluvia, esos grandes bronces estaban mojados y resbaladizos, como si sudaran en sus posiciones forzadas, y noté enseguida que aquel sitio  no era un buen espacio para ellas, que aquellas obras colosales necesitaba más aire y más espacio, atrapadas de pronto  entre los edificios del paseo, incómodas como un concejal de Podemos en una procesión, enfrentadas sin remedio a las efigies de molde de los reyes que flanquean el paseo, a esa gran estatua que lo mira todo desde arriba,   la de los Fueros, con la que las obras expuestas, como se suele decir, no  dialogaban bien, se llevaban de hecho a matar; y de pronto noté que esa chata columna sobre la que se aúpa  un rey asexuado mostrando algo parecido a las tablas de la ley resultaba chocante, chirriaba frente a todas esas figuras, óvalos, filos, cuerpos, formas más o menos naturales de Moore; unas obras, por cierto,  que recuerdan mucho  a una época de Oteiza, pese a que éste, con su diplomacia habitual,  tildara las esculturas de Moore de engendro, como las de  Chillida; algo que no es verdad, porque aunque ya no nos resulten algo novedoso, siguen mostrando esa fina frontera entre la abstracción pura y la evocación a lo que quieren y no quieren representar, como ciertos brochazos vistos de cerca, como ciertos brillos de las frutas de un bodegón o los ropajes de Zurbarán,  así que yendo atrás y adelante frente a esas figuras imponentes, volví a ver que no pegaban,  que estaban demasiado apretadas, como si alguien las hubiera amontonado  allí a la espera de una mejor ubicación, y se mostraran incómodas, fuera de sitio, añorando los finos yerbines en los que  hasta hace poco descasaban, ajenas  a los elogios y las ofensas de los paseantes, tan sutilmente feas y tan solitarias.
(Publicado Diario de Navarra 9-11)

lunes, noviembre 02, 2015

Truman

Después de esa notable película que fue  “Una pistola en cada mano”, en la que Cesc Gay retrataba en varias viñetas los avatares del hombre de hoy, más o menos desconcertado, más o menos  infantilizado ante las mujeres y el mundo, ha vuelto ahora con el gran Darín y  Javier Cámara, que siempre tiene el don de la comicidad, en una película, Truman,  en la que un tipo vuelve de Canadá a despedirse de un amigo de infancia que sufre un cáncer terminal,  algo que sigue ocurriendo aunque se sigan todas las recomendaciones OMS, siento darles esta mala noticia: la cosa acaba mal  y esta es la mala nueva  que se celebra esto días en ese grotesco Halloween, antes todos los santos: el triunfo de los muertos, por eso todas esas calaveras y esqueletos que mostramos con una especie de excitación malsana, que nos asusta y nos atrae a la vez, son el “tema” recurrente,  no  hace mucho vi una película que lo trataba de forma distinta,  con una estética adolescente, no se si seguirá en cartel  porque duran poquísimo, era “Yo, él y Raquel”, y va de una chica muy  joven, del instituto, que sufre cáncer y las cosa se van poniendo feas;  el día que fui la sala estaba llena de adolescentes bulliciosos que de pronto callaron, porque esto no falla, el cáncer y la muerte siguen teniendo mucho gancho, y Cesc ha dicho que es un tema apropiado para sus 48 años, ahora que las balas comienzan a caer cerca, y que ha hecho la película desde el miedo, que no es un buen sitio para hacer nada pero puede que a él no se le note. Es difícil, en todo caso, hacer otra película sobre el cáncer sin caer en el  sentimentalismo: es una experiencia que hace que uno  valorare más la vida etc. se dice en estos casos, con las mejores intenciones,  pero parece que el cáncer fuera algo que no puede uno perderse, como un viaje a Cancún. Lo mejor de Gay es que hace un cine  cercano a la vida y deja que uno ponga las conclusiones, que no es poco.  En esta sale un perro, Truman, la excusa perfecta para trenzar una historia,  pues algo  hay que hacer con él, como con el resto de nuestros asuntos,  antes de salir de escena.

(Publicado DN 2 noviembre)

lunes, octubre 26, 2015

No




Dolores Agenjo, directora de instituto.
Solo un instituto de Cataluña, tal como hemos sabido gracias al proceso judicial que a duras penas se ha puesto en marcha, se negó a prestar su sede   para la consulta independentista del 9N en Cataluña.  Se trata del instituto Pedraforca, en Hospitalet, cuya directora pidió una orden escrita, cosa que no obtuvo. Más tarde, después de oír a la Consejera  negando ante el Juez  que hubiera habido presiones o consignas, se plantó en la plaza de Sant Jaume con una pizarra en la que volvía a decir NO. Nos hemos callado demasiado, y yo ya no paso por ahí, explicó.   A esta mujer se le ha llamado enseguida fascista, que es el epíteto que en España, incluida Cataluña, se utiliza con alguien cuando no se tienen argumentos, pero no cuela.  Según he visto,  su familia llegó a Barcelona, al Carmelo, cuando era niña desde un pueblo de Toledo; su padre  trabajaba en la fábrica y oía la Pirenaica por la noche y ella militó en la extrema izquierda en la universidad.  Con el tiempo, convenientemente desengañada, simpatizó con Ciutadans,  que fue en Cataluña otra forma de rebeldía. Muy joven, con un buen número en las oposiciones, entró de maestra en el instituto de Pedraforca, un barrio de inmigrantes, antes andaluces y ahora extranjeros, donde acaba de jubilarse. La mujer del NO pidió declarar en el Juzgado, para dejar claro que su negativa la puso en la picota, y al salir no había alcaldes con la vara en alto, aplausos, compañeros de la enseñanza, ni escrache para que el juez tomara nota. La Generalitat ha mantenido que en modo alguno dio órdenes, sino que los centros cerraron todos  motu proprio. Pero si esto fuera así, sería aún peor. Se trataría de la perfección del poder: no hace falta dar órdenes, porque todo el mundo  sabe lo que tiene que hacer. No sabemos si el gesto de esta mujer valdrá de algo,  pero al menos los alumnos de su instituto han recibido de su directora una última lección, no con bellas palabras, como es usual,  sino con hechos: la de que a veces hay que salirse del rebaño, tener coraje y decir no.  Aunque una se quede sola, como Antígona.

(Publicado DN 26 octubre)

lunes, octubre 19, 2015

Convenio


Albert Rivera ha insistido en su intención de terminar con el régimen fiscal de Navarra y el Convenio lo que, antes que nada, es una pena, pues las crecientes simpatías y el favor que Cs está cosechando en toda España, se van a ver de nuevo muy mermadas en Navarra donde la cuestión foral y la continuidad del convenio son un auténtico tabú.  Puede que esta posición frontal sea una necesidad para ser coherente con un principio de igualdad que le es muy caro y una respuesta a la pretensión de  Cataluña de tener un régimen similar, pero a mi juicio podía haberse  centrado en  el huevo y no en el fuero. El régimen fiscal navarro, su autonomía histórica, han sido la manera en que Navarra se ha vinculado a España y ha construido su propio camino e identidad, hasta el punto que teniendo paisajes, lenguas y tipos humanos muy distintos, son esas pocas leyes las que le han dado carácter y la han mantenido unida. Algo, a juicio de Caro, por ejemplo, extraordinario. Poner esto en cuestión es cuanto menos arriesgado, mientras que aceptar esta particularidad, como ya se hizo en la Constitución, y discutir si se quiere la aportación de Navarra sería más apropiado. A fin de cuentas, por aquí se insiste a todas horas en que debemos ser solidarios, y que nos molesta que nos vean como privilegiados, luego no debe haber mucho problema. Lo cierto que tener hacienda propia supone una cierta ventaja pero es a la vez un sano  ejercicio de responsabilidad: se gasta de manera diferente cuando uno debe recabar los ingresos, lo que sería una buen modelo en muchos sitios. Pero siempre que existan correcciones. El último estudio sobre balanzas fiscales, referido a 2012, señala que siendo las comunidades forales las que cuentan con mayores recursos, disfrutaron de un superávit fiscal, pese a estar entre los territorios más ricos del país. Es decir, recibieron del estado más de lo que aportaron y  fueron, por el contrario,  Madrid, Baleares y en menor medida Cataluña -a quien reclamamos ese esfuerzo-,  quienes contribuyeron a favor del resto, algo que no es posible obviar.
(Publicado DN 19octubre)

lunes, octubre 12, 2015

Viento

Me senté a las puertas de la casa, el primer día en que el otoño llamaba a la puerta, y el viento comenzó a mover las copas de los   árboles y creció de pronto hasta despeinar el horizonte y agitarlo todo y  en un momento el suelo estuvo  repleto de hojas, cáscaras y pilongas, algunas gotas me golpearon la cara, y sobre la mesa la ventolera  levantó las servilletas de papel por el aire, los restos del festín fueron  de un  lado a otro sobre  la mesa, y  una ráfaga  abrió la caja  con  los frutos del huerto que alguien había traído y que recordaban un bodegón de otoño:  los membrillos, las uvas tersas, las nueces, junto a unas granadas que al tocarlas parecían objetos de jade, y mientras me refugiaba del viento que no paraba de crecer y se oía ya como un aullido cercano, pegado a la pared, vi los troncos de viejos arboles venciéndose,  y pensé que la casa podía venirse abajo o que el viento podía levantarla y llevarla por los aires, y recordé la novela de Torrente Ballester “La saga/fuga  de JB”, hasta vi su portada azul con un pueblo flotando sobre las nubes; era, recuerdo, un libro de Destino, de los años 70: los tiempos de Delibes, Ferlosio, la Matute y Ramiro Pinilla, cuando los libros querían retratar el mundo y puede que recomponerlo; un libro, recordé,  que canceló el  realismo y dejó todo el campo  libre para el juego y la imaginación, en la estela  de Cunqueiro, que fue  otro gallego prodigioso. Ya no se escriben libros así, pensé en ese momento; libros con esa ambición y esa ironía profunda  y cervantina, sino que es la  dura realidad la que se ha impuesto entre nosotros, y recordé entonces que en la saga de JB  había lampreas brillantes, brumas  y cuerpos santos en  el agua, y otras mil otras cosas fabulosas, pero sobre todo un momento en que el pueblo,  Castroforte, se alzaba del suelo y emprendía su propio camino  por las nubes y yo, en ese momento, cerré los ojos y me dejé llevar por ese viento cálido del sur que anunciaba sin embargo la llegada de los días cortos y fríos, sintiendo que también perdía pie y ascendía por el aire, liberado del suelo y sus ataduras, como en un sueño.
(Publicado DN 12 octubre)

domingo, octubre 11, 2015

Buda en el ático


Es dificil escribir novelas nuevas que no sean repetición de una tradición que viene del XIX y pasó por un experimentalismo vanguardista que hoy ha muerto.  A nadie se le ocurrer escribir otro Ulises, pero todos los días sale una novela histórica o negra practicamente intercambiable con cuaquier otra. Buda en el ático, la novela de Otsuka , supone una innovación  que quizás abra un camino. Para empezar, se lee muy bien y siendo un experiemento narrativo, no quita para que nos enganche con la historia  de las mujeres japonesas que emigraron a EEUU para casarse y fueron luego confinadas con sus familias, al comienzo de la guera mundial. Una buena historia, narrada de forma diferente: en vez de usar la primera o tercera persona, como es usual, utiliza un nosotros -mejor, nosotras- primera del plural, creando un relato coral muy peculiar. Es como un flujo que va acumulando experiencias y sensaciones, que no se detiene; como una pintura hecha de ligeros brochazos que se van acumulando en el lienzo, emocionantes. Fragmentos de historias, verdad que se deprende de los detalles precisos,  personajes con itinerarios breves que aparecen, nos dejan su recado  y se van, rastros de  aquellas mujeres fuera del tiempo y del recuerdo, historias  parecidas a la vida, que no tiene trama.  

miércoles, octubre 07, 2015

Piedras



Paseando por la feria del libro antiguo, mientras el tiempo se decide a llover o parar, encuentro este libro que Caillois dedicó a las piedras,  esas que siempre se han acostado al raso o que han dormido en su yacimiento y en la noche de las vetas y siento que el día me depara un hallazgo. Hace tiempo que descubrí a Caillois y El hombre y lo sagrado me hizo ver qué era la fiesta y porqué entre nosotros es un mero vestigio, y a eso dediqué un libro, pero los suyos son difíciles de encontrar y son también piedras raras que duermen en lugares oscuros. Hablo de piedras con mas edad que la vida y que permanecen, en los planetas fríos, incluso después de que ésta tuviera la fortuna de eclosionar con ellos, aclara al comienzo del libroEl nombrede Caillois evoca al surreailismo,  a Georges Bataille, a Michel Leiris, y también a Borges y Silvina Ocampo, a quienes frecuentó al recalar en Buenos Aires durante la guerra. Marguerite Yourcenar le dedicó este texto  y Cioran prorroga estas Piedras que aparecen de pronto, como un cuarzo brilante, en un puesto de libros de saldo.

martes, octubre 06, 2015

Colomo

A pesar de llevar toda la vida haciendo buen cine, el director Fernando Colomo acaba de rodar a duras penas su última película  en Menorca -“La isla bonita” se llama- con cuatro duros, sin guion, vestuario ni luces y con un reparto reducido, incluido él mismo. Colomo tiene 69 años, acaba de separarse y perder su piso y con esas grandes gafas de pasta y su mirada de sorpresa, parece no acabar de creerse lo que le pasa. “Estoy en la ruina”, ha declarado con media sonrisa. Su caso recuerda un poco al de Jorge Sanz, que logró que su decadencia como actor diera lugar a una gran serie “¿Qué fue de Jorge Sanz?”, que lo reivindicó. Los dos bordan el papel de personajes simpáticos, gamberros y de poco de fiar que son,  en el fondo los que más nos atraen: gente capaz de reírse de sí mismos, y mostrarse en falta. Para lo contrario ya tenemos a mucho figurón. Colomo ha vuelto a Menorca, una  isla que le sedujo hace años,  para  rodar una historia que ha ido improvisando,  en la que  hace de sí mismo y se muestra como es, sin disimulo.  Siempre he tenido ganas de rodar un film sin la parafernalia habitual, ha dicho, haciendo de la necesidad virtud. En un cine como el español,  siempre llorando por falta de apoyos,  esto es una lección: la  de que a pesar de las dificultades es el talento y no los medios lo que más cuenta. En realidad, todo arte que merezca la pena nunca se ha hecho con comodidad y aplauso, ni a base de subvenciones, que siempre derivan en amiguismo y compromisos, sino que ha surgido  entre problemas, sorteando limitaciones y pruebas, a contracorriente,  y esa es la enseñanza de Cervantes. La escasez aviva el ingenio. Colomo ha presentado “Isla bonita” en el festival de San Sebastián, como hizo hace muchos años con su primer trabajo, aquella deliciosa “Tigres de papel”, con Carmen Maura y Resines, que retrataba con humor la empanada mental de aquellos progres de los años 80, siempre embebidos de grandes principios, tan nobles como lejanos de la vida real. Desde entonces ha llovido mucho, pero se diría que alguno no se ha dado cuenta. 
(Publicado DN 5 octubre)

lunes, octubre 05, 2015